miércoles, 9 de abril de 2014

Los reclamos de los vecinos, son escuchados



Esto es parte de lo que está haciendo el Enre generado por nuestra demanda de enero por los continuos cortes de luz.




Durante el mes de Marzo, ví los siguientes equipos generadores de EDESUR trabajando simultaneamente:

Curapaligüe al 100
Rosario frente al Bingo Caballito
Juan B. ALberdi y Malvinas
José M. Moreno a 2 cuadras de Asamblea
Avellaneda y Condarco
Saludos

Silvia




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martes, 8 de abril de 2014

Asi trabaja el gobienro de la ciudad en la Comuna 6 (desprolijidades 2) por Silvia




Contenedor sobre la vereda en parada de colectivo
Estacionamientos sobre rampas

sábado, 5 de abril de 2014

Sobre los Bares en plazas por FEDERICO WALHBERG





Intervención de Federico Walhberg (*) en la audiencia pública por la ley que pretende instalar bares en parques y plazas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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* integrante de la Asamblea del Parque Centenario y la RED Interparques, y militante de Tierra para Vivir en COB La Brecha
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viernes, 4 de abril de 2014

martes, 1 de abril de 2014

Legislación

Una casona histórica de Caballito será museo

POR VIVIAN URFEIG - vurfeig@clarin.com

A metros del Cid Campeador, la casona de 1864 donde vivió el ex obispo de Avellaneda Jerónimo Podestá se convertirá en museo nacional.
SITIO HISTORICO. La casona de estilo italiano cuenta con pórtico de columnas en la fachada (fotos de Mario Quinteros).
SITIO HISTORICO. La casona de estilo italiano cuenta con pórtico de columnas en la fachada.
SITIO HISTORICO. Del otro lado del portón de hierro, la placa recordatoria.
SITIO HISTORICO. Detalle del acceso.
SITIO HISTORICO. El patio interno, con el piso de cerámicos original.
SITIO HISTORICO. Placa recordatoria.
SITIO HISTORICO. El portón de hierro de la entrada a la casona.
SITIO HISTORICO. El dormitorio de Jerónimo Podestá, con sus libros y objetos.
La casa más antigua de Caballito, declarada de interés cultural en 2004, se mantiene en pie a partir de acciones judiciales impulsadas por los vecinos. En Gaona 1367, a metros del Cid Campeador, la casona de estilo colonial construida en 1864 ya es un hito urbano. Jerónimo Podestá, ex obispo de Avellaneda, y su mujer Clelia Luro vivieron entre galerías, paredes de adobe y añejos paltos desde que regresaron de su exilio en Perú. 

Con pórtico de columnas y revestimientos originales, la casa pasó por distintas instancias judiciales. El mes pasado, un amparo prohibió la construcción de un edificio de 10 pisos en el terreno del frente, ya que se evaluaron los daños y el peligro de derrumbe que causaría la obra en este sitio histórico. "Cuando comenzaron las excavaciones caía barro en la habitación de mi mamá", confirma Clelia Isasmendi, hija de Clelia Luro. 

En tanto, ahora aguarda con ansiedad la publicación en el Boletín Oficial de la ley que convertirá a la casona en un museo histórico nacional. "Más que un sitio que acumule objetos queremos convertirlo en un espacio de reflexión, dinámico, donde las puertas estén abiertas para la discusión filosófica, religiosa y social", explica Clelia, mientras recorre los dormitorios, la cocina (sin gas natural) y los baños. Todo, en su estado original. 

Ubicada en el centro de la manzana, el edificio representa un auténtico pulmón verde. "Jerónimo plantó estos árboles, que todos los años dan sus frutos, paltas redondas y ovaladas", dice la hija, actual directora del Festival Internacional de Cine Independiente cuya sede es la casona donde se gestó la Federación Latinoamericana de Sacerdotes Casados.

"Contamos con el apoyo del Papa Francisco para que el museo sea realidad", señala Clelia que, además, recibe el apoyo de la ong S.O.S. Caballito para preservar el lugar. Mario Obybin y el arquitecto Rodolfo Fernández, de esa organización, impulsan una resolución para que el terreno donde se iba a levantar el edificio se convierta en parque. "Nuestra lucha es lograr que se reconozcan los hitos concretos de la historia reciente, las cuestiones que marcan la identidad del barrio", señalan. Y anticipan que trabajan sobre el proyecto de armar un recorrido patrimonial por Caballito.  

lunes, 31 de marzo de 2014

CELEBRAMOS ESTE FALLO EJEMPLAR!





Vecinos, este es un fallo paradigmático! Felicitamos a todos los que bregaron por su obtención!!! Lo celebramos con mucha alegría. 
Para que preservemos juntos nuestro barrio, te invitamos a colaborar informándonos de las construcciones patrimoniales, de las muchas que tenemos en Caballito.
No permitamos que viviendas como la de Honorio Pueyrredón 1076/78 sean destruidas sin ninguna protección. Muchas gracias! 

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Sábado, 29 de marzo de 2014

Un fallo ejemplar

El juez Trionfetti ordena a la Ciudad reconstruir la Casa Carriego y expone la improvisación y altanería con que se trata el patrimonio. El envío de la causa al fuero Penal, la completa arbitrariedad de lo que hace el CAAP

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Por Sergio Kiernan
Este miércoles, el juez porteño Víctor Trionfetti emitió su fallo por la casa del poeta Evaristo Carriego, destruida por sus propios dueños municipales. El magistrado llegó a todos los diarios por su orden sin precedentes, madura y realmente sabia, de que reconstruyan la casa, abandonando el patético proyecto de la Ciudad y devolviéndole su aspecto anterior. Pero resulta que hay mucho más en las 65 páginas de su fallo, un documento fundante: Trionfetti hace un análisis despiadado de la manera en que los funcionarios planearon la destrucción de la casa y de la liviandad con que demolieron un predio histórico. De este seguimiento paso a paso surge la prueba de que todo se hace de un modo improvisado, altanero, que deja afuera toda idea de participación y rompe cosas que no tienen repuesto. El escrito es tan lapidario, que en su página final el juez lo gira a la Justicia en lo Penal, para que estudie el evidente incumplimiento de sus deberes de más de un funcionario.
Llegar a esta instancia es producto de un trabajo colectivo en el que se lucieron los vecinos y varios voluntarios idealistas en esto de defender nuestro patrimonio cultural. Estuvieron abogados como Pedro Kesselman y Astrid Lopolito, estuvo el Observatorio de Patrimonio y Políticas Urbanas que encabeza Mónica Capano, estuvo el Consejo Consultivo de la Comuna 14, que trabajó para visibilizar lo que iba a ser una trampita del gobierno porteño, y estuvieron los comuneros Marcelo Charlón y Gonzalo Toyos. De hecho, el amparo y la causa llevan la firma de Charlón y Capano junto a los vecinos María Cristina Souto y Ricardo Castañeda.

El amparo

La causa arrancó con el pedido de que se detuviera de inmediato el muy dañino proyecto de la Ciudad hacia la biblioteca de la calle Honduras 3784, casa del poeta Evaristo Carriego que fuera declarada de interés público en 1975, fuera comprada a sus sobrinos en 1977 e inaugurada como biblioteca en 1981. El macrismo en funciones iba a tratar el lugar como un edificio cualquiera, de su propiedad y por tanto con carta blanca para hacer lo que quisieran. De hecho, iban a demoler prácticamente todo y agregarle un segundo piso entero, cubriendo el patio con un cerramiento de vidrios y dejando la fachada original reducida a maqueta.
Este "progreso" se iba a realizar en un edificio de fines del siglo 19, frágil y en un muy mal estado de mantenimiento. Así como las plazas se dejan caer hasta la destrucción, de modo de hacer una rentable "puesta en valor" en lugar del aburrido mantenimiento cotidiano, la Carriego estaba con goteras peligrosas, roturas de todo tipo e instalaciones obsoletas, sin que nadie se preocupara en particular.
La primera instancia rechazó el amparo, pero los patrimonialistas apelaron y lo lograron. El gobierno porteño respondió con un texto lapidario que, paradójicamente, terminó de enterrarlos y bien puede ser el primer paso del fallo final. Según los abogados de la Ciudad –que no son el equipo profesional más impresionante jamás visto–, el amparo no procedía porque la casa no tenía catalogación, ni estaba en un Area de Protección Histórica y apenas estaba bajo la Ley 3056 que, en una extraña interpretación, la entrega a la autoridad exclusiva de la Dirección General de Intraestructura y Mantenimiento Edilicio. Los abogados hasta se permitieron decir que demoler casi toda la casa y luego duplicar su superficie y volumen con obra nueva significaba "la restauración del inmueble" para "preservar el espacio histórico y actualizarlo a las nuevas necesidades".
También es llamativo, y al final fue contraproducente, el argumento con que contestaron el reclamo de los amparistas de que no se había consultado ni a los vecinos ni a la Comuna 14 (Palermo). Los brillantes representantes legales avisaron que para la Ciudad nada "impide la intervención" de la Comuna, pero que la obra no es de su alzada.
El juez Trionfetti arranca su escrito, como es natural, citando legislación y las partes relevantes de la Constitución porteña. Pero luego sorprende haciendo algo que hasta ahora ningún juez había hecho: citar las convenciones internacionales sobre patrimonio firmadas por nuestro país y por tanto de altísimo rango. Así aparecen, en buen orden y bien resumidas, la Carta de Atenas, la Carta de Venecia, la creación del Icomos, las Normas de Quito, la Carta de Burra, el documento de Nara y la Carta de Zimbabwe. Esto es, algo más de medio siglo de creación del mismo concepto de patrimonio cultural y de evolución de las reglas de intervención. El magistrado destaca, en negrita, una frase de Venecia que dice que "debe pararse (toda intervención) en el punto donde comienzan las conjeturas".
Es refrescante el evidente entusiasmo del juez por la claridad de estas normas y pautas, de las que destaca ideas como que toda intervención "debe estar precedida por estudios multidisciplinarios" que definan con claridad y asertivamente qué se va a hacer. También subraya una conclusión del encuentro en Zimbabwe en 2003, cuando se determinó que "el valor del patrimonio arquitectónico no reside únicamente en su aspecto externo, sino también en la integridad de todos sus componentes como producto genuino de la tecnología constructiva propia de su época".
De hecho, como para que se entienda bien a dónde va, el juez presenta un léxico tomado de la Carta de Burra (el nombre, poco feliz, es de una localidad en Australia) y así define una restauración como "devolver a la fábrica existente (la misma materialidad del sitio) un estado anterior conocido, removiendo agregados o reagrupando los componentes existentes sin introducir nuevos materiales". Y reconstrucción es definido también como "devolver a un sitio a un estado anterior conocido", pero con la diferencia de que se introducen nuevos materiales a la fábrica.
Todo esto ya basta para inquietar al actual gobierno porteño, que ignora o es indiferente a estas convenciones. Pero a partir de la página 26, el juez comienza a estudiar cómo se decidió la obra, en un capítulo (el 3.3.2) titulado "El Código de Planeamiento Urbano y sus callejones". Lo primero que señala Trionfetti es que quien manda en estas cosas es la Secretaría de Planeamiento Urbano que dirige el notable Héctor Lostri, mientras que el Ministerio de Cultura es su subordinado explícito hasta en áreas de su alzada específica. De hecho, señala el juez, el mismo Código de Planeamiento Urbano dice que Planeamiento Urbano es el órgano de aplicación de la protección patrimonial y reemplaza a cualquier entidad que le responda al ministro de Cultura Hernán Lombardi.

El CAAP

Trionfetti descubre que el "procedimiento de protección de los bienes culturales y específicamente de los inmuebles históricos es alambicado y con algunos puntos ciegos". De hecho, ni siquiera hay "un punto nodal que permita realizar una secuencia racional" de cómo se llega a las decisiones. La confusión se agrava porque un ministerio que no se dedica a la cultura decide sobre la cultura y porque ni siquiera queda en claro si las opiniones del Consejo Asesor en Asuntos Patrimoniales, el nefasto CAAP, son vinculantes o no. Hasta la terminología que se usa al tratar el destino de los edificios es incorrecta y no responde al uso del arte a nivel internacional, donde no hay "listados", ni "reconsideraciones", ni "recatalogación" y mucho menos "desestimaciones", todos inventos chinos del macrismo desde 2007.
El magistrado explora los mecanismos reales y sus leyes y concluye en que el CAAP cumple una "función definitivamente desmesurada, incontrolada y poco republicana" por su manera liviana y secreta de tomar decisiones, y porque tiene un mandato enorme sin representatividad. De hecho, Trionfetti describe con exactitud que el Consejo toma decisiones no vinculantes cuando recomienda proteger –siempre pueden "reconsiderarse" y en todo caso la decisión es de la Legislatura–, pero que si "desestima" lo libera de "toda restricción". Y esto, entiende el juez enseguida, significa "arrojar el inmueble al mercado inmobiliario".
Trionfetti es lapidario al resumir esto: "Todo el sistema importó la violación del artículo 84 de la Constitución de la Ciudad, porque las mencionadas leyes (las que justifican la actuación del CAAP) delegaron el deber de los representantes del pueblo de declarar monumentos, áreas y sitios históricos, y por lo tanto de preservarlos y protegerlos en una comisión integrada, entre otros, por quienes podrían tener intereses inmobiliarios incompatibles con los valores culturales e históricos en juego".
Clarísimo, aunque lo nieguen entidades del lobby como el CPAU...
El juez continúa explicando que entender la normativa de patrimonio es casi imposible, que requiere "un esfuerzo hermenéutico sustantivo", lo que lo hace poco republicana. "Esas normas exhiben importantes grietas por donde la protección del patrimonio se precipita en beneficio de intereses económicos ajenos a cualquier proyecto colectivo urbano sustentable", escribe Trionfetti, definiendo con economía justamente el mecanismo que salva las economías de tantos, públicos y privados.
Entrando en detalle, el juez afirma que "resulta imposible saber qué razones arquitectónicas, históricas y urbanísticas" llevaron al CAAP en 2010 a no recomendar la catalogación de la casa Carriego, limitándose a un "sitio histórico" más flojito. De hecho, Trionfetti empieza a mostrar su fastidio cuando cuenta que el CAAP cita un "estudio más profundo", pero que cuando lo pidió para adjuntarlo al legajo fue imposible encontrarlo. "Lo cierto es que el CAAP difirió la protección del inmueble bajo la excusa de la Ley 1227, sin aconsejar adoptar un procedimiento de mayor tuición", escribe el juez. El resultado es descripto con real sensibilidad y buena prosa: "El inmueble, como un pasajero en tránsito, quedó varado en un limbo de desprotección porque se lo excluyó del listado de la Ley 2548 (catalogaciones) y su protección se difirió para un procedimiento, el de la Ley 1227, mientras tanto literalmente quedó a la intemperie en un 'no lugar'. Entre la memoria y los escombros sólo existió una ambigua e incontrolable línea de burocracia".
Otra contradicción es que apenas dos años después, el 15 de febrero de 2012, el mismo Poder Ejecutivo porteño envía un proyecto de ley para declarar parte del catálogo del patrimonio cultural de la Ciudad a la casa Carriego. Apenas ocho meses después, sin embargo, se publica la licitación para estas obras tan violentas, que es adjudicada a Graft Estudio SRL en abril de 2013. "Provoca muchos interrogantes la circunstancia de que en un lapso de ocho meses se pase de solicitar la catalogación de un inmueble a llamar a una licitación para demoler y construir otra planta en el mismo inmueble", afirma el juez. Buena observación.
A continuación, el tema es el de la "fábrica", es decir, de los objetos materiales que hacen al edificio en sí. El juez destaca que la orden de trabajo recibida por el contratista ordena retirar equipamiento y tener cuidado con la manera en que se preservan. Esto incluye los equipos de aire acondicionado, las estructuras de metal de los aleros vidriados del patio, un toldo, las barandas de la escalera y el primer pisito, la lámpara de bronce colgante del salón de adelante, el viejo inodoro de sello inglés, el calefón a alcohol, la bañera y el lavatorio. Según la propia empresa, por nota, recién el primer día de agosto de 2013 pudieron empezar la demolición, porque se habían retirado los muebles y los libros de la casa.
El juez Trionfetti hizo una inspección de la casa, ya semidemolida, el 9 de septiembre del año pasado, a un mes de arrancados los trabajos. Quienes lo vieron en el lugar recuerdan su insistencia en saber dónde estaban las cosas de la biblioteca, que lo llevaron a pedirle a la directora general del Libro y Promoción de la Lectura Alejandra Ramírez que le enviara un catálogo de los libros. Costó sacarle el dato a la directora, que remoloneó para mandar un catálogo que era de diciembre de 2010, lo que demuestra que ni siquiera se tuvo la cautela de catalogar todo antes de la mudanza. La Carriego era una biblioteca pequeña, de apenas cinco mil tomos.
Tras varias comunicaciones, ideas y venidas, el juez logra que los funcionarios involucrados declaren dónde estaban los objetos, pero se alarma por la declaración del ingeniero Miguel Angel Cervini, director general de Infraestructura y Mantenimiento Edilicio. Cervini, que evidentemente no tiene la costumbre de mentirle a la Justicia, dice que "las decisiones se tomaban durante la ejecución de la obra y sobre el momento se decidía si se donaban o se tiraban los objetos. Eso deja en evidencia la improvisación en el manejo de las bienes culturales".

Testimonios

Los siguientes testigos fueron gradualmente dejando en claro el mismo nivel de improvisación. La bibliotecaria Ramírez volvió a aburrir –ya había gritado lo mismo el día de la inspección– con que ella "ama" la casa de Carriego. La subsecretaria de Patrimonio Cultural, dependiente del Ministerio de Cultura, mostró que no tenía idea de qué es un tratamiento interdisciplinar y llegó a decirle al juez que no había nada que proteger en la Carriego porque ésta no estaba catalogada. El juez, terso, le contestó que la Constitución porteña protege el patrimonio, que vendría a ser justamente su tarea profesional. Liliana Barela, directora general del Instituto de Patrimonio Histórico, parece haber estirado la paciencia del juez hasta un punto difícil. Esto explica que Trionfetti califique su declaración como llevando el asunto "a un territorio poblado de vaguedades", lugar que, se sabe, es natural a la funcionaria. Pero Barela le aclaró algo material e importante: que el gobierno porteño no consulta nunca a las Comunas en este tipo de proyecto y prefiere hablar con las Juntas Históricas. Cuando el juez le preguntó sobre el destino de los objetos de la casa, Barela tuvo una de sus frases inolvidables, que Trionfetti rescata para la posteridad: "No creo que la gente vaya a buscar el inodoro de Carriego". Para el magistrado, la anécdota muestra que Barela no consulta qué quiere la gente porque "asume que ya lo sabe".
El ingeniero Cervini termina de comprobar la chapucería de la intervención al revelarle al juez que la licitación se hizo sin estudios previos de la casa. De hecho, el director general le cuenta que se enteraron de que la casa de Carriego no estaba hecha con cemento sino con barro cuando empezaron a darle mazazos. Cuando Trionfetti avanza en ver quién recomendaba qué a quién, se encuentra con un funcionario que le hablaba al otro, nunca a nadie externo, a un experto o a un vecino. Esto lo lleva a llamar todo el proceso "burocráticamente endogámico", frase que públicamente prometemos robar para uso futuro, y carente de "un equipo interdisciplinario" que tome decisiones claras y cuerdas.
Un subordinado de Cervini, el gerente Operativo de Obras Raimundo D'Elía, amplió más el análisis de la liviandad de toda esta historia. D'Elía le contó al juez que la licitación ni siquiera mencionaba el tema de la preservación de objetos y que él fue rescatando cosas sobre la marcha. D'Elía también le aclaró al juez que no lo hizo por alguna sensibilidad histórica, porque para él "cualquier edificio que tenga más de cien años es para demoler". Es aterrador que alguien que piensa así sea el encargado concreto de una obra en un edificio histórico.
Otro testimonio a destacar es el del ingeniero perito David Dolinko, que terminó de sembrar el terror al explicarle al juez que, ya que no se sabía que los muros estaban pegados con barro, no se había previsto una estructura nueva para sostener el primer piso a construir. La única previsión era montarlo sobre las paredes existentes y usar encadenados de hormigón. Dolinko también explicó que es verdad que la fachada de la casa tiene una ligera inclinación en su centro, con microfisuras. Pero esto tampoco estaba en la licitación, pese a que es de fácil solución usando llaves metálicas. El ingeniero, en resumen, dejó en claro que la licitación era un desastre.

El fallo

Lo que lleva al durísimo final del escrito del juez porteño Víctor Trionfetti, que vale la pena citar en extenso:
"En el caso de la Casa de Evaristo Carriego, todas las instancias institucionales fracasaron en la descripción (de la cultura) y su prescripción. Fracasaron en decir qué es y qué debe ser. Fracasaron por omisión y por comisión. El sitio no tuvo ni tiene protección legal adecuada, los proyectos legislativos destinados a protegerlos o caducaron o todavía están en un trámite incipiente. Las actuaciones de los funcionarios directamente involucrados con el bien colectivo fueron ineficientes en su protección. Los procedimientos burocráticos, cuando los hubo, fracasaron. Fueron procedimientos sesgados, despreocupados y faltos de diligencia. La obra proyectada fracasó técnicamente: tiene deficiencias constructivas importantes; además fracasó pues desde el punto de vista del patrimonio cultural es invasiva, destructiva y traumática para el sitio y lo que representa para la memoria e identidad colectiva".
"Fracasó la democracia participativa porque todo el asunto ha sido resuelto por funcionarios y comisiones constituida en forma incompleta, sin mayores explicaciones y sin tomar en cuenta los mínimos abordajes y cuidados exigidos por las normas internacionales".
"El procedimiento ha sido arbitrario para abordar el sitio y para demolerlo; arbitrario el tratamiento del bien en el CAAP, arbitraria la manipulación de objetos".
"Si existieron responsables, son funcionarios que omitieron consultas con la Comuna y dar a publicidad y difundir la intención de modificar sustantivamente el sitio".
"El riesgo (para el edificio) sobrevino sólo con el proyecto de obra".
"No puede haber identidad sin memoria".
"Vistos los daños sobre la casa de Carriego como bien cultural, no sé qué ha sido peor, si el resultado o el procedimiento para que esto ocurriera".
"La obra proyectada es una obra inauténtica".
Y la estocada final:
"Lo relatado hasta aquí me convence de la necesidad de disponer la reconstrucción del sitio, esto es, volver las cosas al estado anterior al inicio de la obra, incorporando los materiales nuevos que sean indispensables. Para ello se le otorgará un uso compatible que respete la significación cultural del sitio como biblioteca pública y como memoria de época."
"Se reintegrarán los objetos retirados y resguardados; los arrojados a la basura se reemplazarán por similares. Se realizarán las tareas de reparación necesarias en inmuebles y muebles".
"Se otorga un plazo de quince días para presentar un plan detallado de las distintas etapas que involucre la obra y se manifieste el tiempo de finalización".
Y la frase final, terrible, justo antes del típico "regístrese, notifíquese, etc":
"Remitir copias de la presente a la justicia en lo Penal".
Esto sólo puede querer decir que un juez denuncia formalmente, y ofrece la documentación, un caso grave de incumplimiento de los deberes de funcionario público.
suplementom2@yahoo.com
Foto: Guadalupe Lombardo

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viernes, 28 de marzo de 2014

DEJEN DE DORMIR LA SIESTA Y HAGAN CUMPLIR LA LEY!




Desde el año 2012 (12542447/12, la última, 180242/14) venimos denunciando ante todas las instancias del Gobierno de la Ciudad, DGROC, DGFyCO y el 147, la comisión de un delito sin haber obtenido una sola respuesta a nuestro reclamo. El " arquitecto" Saverio Gerardo Manduca, Mat 10467 responsable del " Proyecto, dirección construcción, calculo y ejecución estructural" de la obra de Franklin 1212/14/16 esquina Espinosa 996 viola "descaradamente" la ley que fija la altura máxima para 80 manzanas de nuestro barrio.
¿Por qué nos obligan a presentar recursos de amparo para detener estas construcciones??. ¿Por qué las autoridades del Gobierno de nuestra Ciudad no se hacen cargo de sus responsabilidades??. 
¿POR QUÉ NO DEJAN DE DORMIR LA SIESTA Y HACEN CUMPLIR LA LEY 2722??

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Los Vecinos hicieron historia



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Sociedad  |  Jueves, 27 de marzo de 2014
ORDENAN RECONSTRUIR LA CASA DE CARRIEGO, DEMOLIDA POR EL GOBIERNO DE LA CIUDAD

Los vecinos hicieron historia

La casa del poeta había sido parcialmente demolida por una obra impulsada por el Ministerio de Cultura porteño. Un juez hizo lugar a una acción de amparo de vecinos y ordenó "volver las cosas al estado anterior del inicio de la obra".

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La casa, construida en 1890, fue defendida por los vecinos, que evitaron la pérdida patrimonial.
Por Eduardo Videla
"Si el centro histórico de la ciudad de Varsovia, destruido en un 90 por ciento durante la Segunda Guerra Mundial, pudo reconstruirse entre 1945 y 1953, bien puede la Ciudad reconstruir un pequeño inmueble de 144 metros cuadrados." La comparación ilustra el fallo con el que el juez porteño Víctor Trionfetti ordenó al Gobierno de la Ciudad la reconstrucción de la histórica casa donde vivió el poeta Evaristo Carriego, parcialmente demolida por una obra que, sin un criterio razonable (como quedó demostrado en la causa), impulsó el Ministerio de Cultura de la Ciudad.
El magistrado hizo lugar de esa manera a una acción de amparo presentada por cuatro vecinos del barrio de Palermo, donde está emplazada la casa de Carriego. En ese edificio deteriorado, construido en 1890, funcionaba una biblioteca pública. En lugar de encarar su restauración, el Ministerio de Cultura inició una obra para agregar una nueva planta, lo que derivó en la demolición de buena parte de la construcción original, incluido el cuarto donde el poeta escribía sus versos y otros "elementos diferenciadores que caracterizaban la edificación y su entorno", tales como los aleros, una escalera, barandas y el baño original. La obra incluyó el retiro de pisos de madera y del techo de chapa, y preveía la construcción de una losa de hormigón con viguetas en reemplazo de la cubierta.
Sólo la acción de los vecinos logró frenar el avance de la piqueta, en agosto del año pasado, y ahora, esta resolución de fondo. En la sentencia, el juez ordena la reconstrucción del sitio, lo que implica "volver las cosas al estado anterior al inicio de la obra, incorporando los materiales nuevos que sean indispensables". El juez habla de "plazos razonables" y allí pone como ejemplo la restauración de Varsovia tras la acción devastadora de la aviación del Tercer Reich para sugerir en qué tiempo se podrían remediar los estragos de la demolición de la vivienda.
El juez Trionfetti dispuso además que se "reintegrarán los objetos retirados y resguardados" de la casa, mientras que "los arrojados a la basura se reemplazarán por similares". En el primer grupo se encuentran los libros, los muebles, el piano y una lámpara colgante; en el segundo, un inodoro de sello inglés, un lavatorio y una bañera, que iban a ser ofrecidos al Museo de la Ciudad, pero terminaron en un container. Los funcionarios deberán ejecutar la sentencia, bajo apercibimiento de sufrir multas personales. El mismo juez ya le había aplicado multas de 50.000 pesos diarios al ministro de Cultura, Hernán Lombardi, responsable de la obra, por no acatar la orden de frenar la demolición.
El juez llegó a la conclusión de que en el caso de la casa de Carriego, "todas las instancias institucionales fracasaron". "El sitio no tuvo ni tiene protección legal adecuada"; "las actuaciones de los funcionarios involucrados (...) fueron ineficientes en lograr su protección"; "la obra proyectada tiene deficiencias constructivas importantes" y además "desde el punto de vista del patrimonio cultural es invasiva, destructiva y traumática para el sitio".
La acción de amparo fue impulsada por los vecinos Manuel Charlon, Mónica Capano, María Cristina Souto y Ricardo Castañeda, con el patrocinio letrado de los abogados Pedro y Andrés Kesselman.
La casa de Carriego está ubicada en Honduras 3784. Fue construida en 1890, en el tradicional estilo de las casas chorizo italianas. El poeta vivió allí desde niño hasta 1912, cuando murió, a los 29 años. Perteneció a sus descendientes hasta que en 1975 el Congreso nacional aprobó una ley que la declaró de "utilidad pública y sujeta a expropiación", para la instalación de un museo y una biblioteca pública. El 27 de diciembre de 1977, la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires la compró. Finalmente, la biblioteca abrió al público el 9 de septiembre de 1981 para caer, paulatinamente, en una situación de abandono. En 2010 fue considerada por el Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales de la Ciudad como "sitio histórico".

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NOTICIAS DE LA CIUDAD




LUNES 24 DE MARZO 2014
Leemos en La Nación: «Mediante la concreción de trabajos urbanísticos y de una serie de desarrollos turísticos y culturales en el bajo autopista Buenos Aires-La Plata, el gobierno porteño planifica extender el corredor comercial de Puerto Madero hacia ese casi abandonado rincón de La Boca. El proyecto, bautizado Dique Cero, pretende convertirse en una renovada puerta de acceso al barrio de Quinquela Martín desde el Bajo, en una iniciativa que, además, impulsará el entorno de la Usina del Arte y el futuro Distrito de las Artes...», en la nota Proyectan extender Puerto Madero hacia el sur, de Angeles Castro. 

Decimos nosotros
        Aquí podemos analizar el impacto entre este desarrollo neoliberal y el futuro, con un presente de presión                 inmobiliaria y de planificación entregada solamente al mercado.

MIERCOLES 26 DE MARZO 2014, La Nación
    Mentras la Ciudad lanzó ayer el concurso para elegir a cinco arquitectos que diseñarán la Villa Olímpica que la Ciudad construirá por ser sede de los Juegos de la Juventud 2018 , en Villa Soldati, el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri , adelantó que luego de ese evento la intención es que las familias de clase media puedan comprar los departamentos de dos y tres ambientes con planes de ahorro.
    "La idea es terminar de armar con el IVC un proyecto en el cual las familias que tengan interés de habitar estos departamentos en un futuro puedan comenzar a pagarlos ahora, como en un plan de ahorro. Y esto también nos ayudaría a financiar el megaproyecto", dijo Macri, que apunta a poblar los barrios del Sur, hoy con un empleo del 2,2%, según cifras oficiales.
    Las dos noticias originadas desde el Gobierno de la CABA tienen que ver con el Riachuelo, palabra muy difícil para todos los estamentos de Gobierno y oposición en la Ciudad, como hemos visto durante años.
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ASOCIACIÓN VECINAL LAGO PACIFICO
 


domingo, 23 de marzo de 2014

Otra vez el shopping en la Legislatura



 
                    Otra vez el proyecto del centro comercial de Av. Avellaneda en la Legislatura

Sorpresivamente, el martes 18 en la primera reunión del año de los asesores de la Comisión de Planeamiento Urbano de la Legislatura de la Ciudad, volvió a ser tratado el proyecto por el que el Gobierno porteño propone Normas Urbanísticas Especiales para un predio de dominio privado. Se trata de cambiar la zonificación residencial de un predio para admitir la instalación de un Centro Comercial de Servicios Terciarios y  Equipamiento. Son 24.000m2 de terrenos en Av. Avellaneda, desde Andrade a Fragata Sarmiento, que se destinarían a un "shopping" de 113.000 m2 cubiertos más 12.000 m2 para viviendas, con hasta 40m de altura.

 

Esta nueva puesta en escena del ya antiguo proyecto no fue demasiado prolija, dado que entre los asesores de bloques de la oposición había desconocimiento sobre que se trataba: si era el mismo despacho que no consiguió apoyo suficiente el año pasado, si era algo nuevo, si era el mismo con unas pretendidas "contraprestaciones", francamente irrisorias ante el enorme negocio que se está tratando de habilitar… Los asesores recién incorporados no tenían conocimiento del proyecto ya que el mismo no había sido debidamente circulado por las autoridades de la comisión.

 

Una buena cantidad de vecinos, entre los que se contaban, entre otros, representantes de entidades barriales, centros de comerciantes, centros culturales, la cooperadora del I. del Quemado, uno de los integrantes de la Junta Comunal del barrio (M. Iommi), todos enterados a último momento por amigos cosechados en tantas visitas para tratar el tema, volvieron a desgranar en la apertura de la reunión los numerosos e importantes argumentos urbanísticos, sociales, económicos, de acceso turbio a la titularidad sobre los terrenos y tantos otros que ya han sido reiterados a lo largo de los cinco años en que se oponen a este faraónico proyecto que, sin embargo, vuelve a ser mostrado en la Legislatura. La  coincidencia: que se archive definitivamente.

 

Los asesores de bloques opositores acompañaron muchos de los dichos de los vecinos, solicitaron aclaraciones y anticiparon su rechazo al proyecto, en coincidencia con lo sucedido en las duras reuniones de fines del período legislativo del año pasado. Algunos asesores del PRO ofrecieron "inocentes" ideas para tratar de contrarrestar lo indicado por vecinos y colegas, pero su sustento fue muy pobre.  

 

La cosa no terminó bien, porque las discusiones entre los asesores impidieron llegar a una decisión y todo quedó como para ser tratado en alguna próxima reunión. Los vecinos volveremos, como siempre. Y con las mismas preguntas pendientes:

 

¿Por qué tanta insistencia del Poder Ejecutivo de la Ciudad en un proyecto que genera tanta oposición y parece tener un "único" beneficiario?

 

¿Por qué no se hace un estudio profundo sobre la forma en que se accedió a la propiedad de los terrenos? En el Congreso Nacional debería encontrarse fácilmente la legislación correspondiente.

 

¿Cuándo se pasará a estudiar seria y participativamente sobre la mejor forma de atender el problema que causan en la zona tanto el abandono propiciado desde hace años por los propietarios de éstas y otras extensas parcelas de terreno al otro lado de la Av. Avellaneda como la necesidad de espacios verdes en el barrio y la Ciudad?

 

¿No hay otra forma de mejorar ese "vacío urbano" que no sea incorporando un centro comercial cerrado descomunal, más vehículos y más torres de viviendas en uno de los barrios más densificados de la Ciudad y justo en uno de sus puntos más complejos?

¿No sería mejor convertir toda esa zona en un gran parque de uso público acorde con el desarrollo de la Ciudad a su alrededor, con el equipamiento público necesario, creando un "ombligo" forestado, un pulmón imprescindible en una zona donde la relación entre espacios verdes y habitantes es grave por lo ínfima?  Es la ULTIMA POSIBILIDAD de hacerlo en el barrio y una de las pocas en la Ciudad.

¿No se puede analizar una expropiación del terreno cuya contrapartida no sea en dinero efectivo sino mediante un Convenio Urbanístico entre la Ciudad y el propietario del terreno para que se otorguen capacidades constructivas en otros sectores de la Ciudad que efectivamente requieran de desarrollos de viviendas y comerciales?

S.O.S. CABALLITO

 

 


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