miércoles, 10 de junio de 2015

Centro Comercial gigante vs. Comercio vecino



Buenos Aires, 9 de junio de 2015

 

Centro Comercial gigante vs. Comercio vecino

 

Una vez más, te hacemos llegar información sobre la nueva intentona de IRSA de conseguir que se regulen en la Legislatura porteña Normas Urbanísticas Especiales para habilitar la construcción de un gigantesco centro comercial en Caballito. Con dichas Normas se pretende desafectar un predio de la zonificación RIIa2 (sector residencial) para destinarlo a la instalación de un Centro Comercial Minorista de Servicios Terciarios y de Equipamiento, con el agregado de edificios de viviendas.

 

Ya comentamos que la zonificación residencial también fue misteriosamente concedida, ya que todo el sector de la ex Playa de Cargas del Sarmiento está definida como UF (Urbanización Futura).

 

Se trata de un terreno de grandes dimensiones (alrededor de 24.000m2) ubicado sobre la Av. Avellaneda entre Fragata Sarmiento y Olegario V. Andrade, en el que se permitiría construir 125.000m2, hasta 40m de altura, ocupando el terreno en un 80% de su superficie, con un Centro Comercial de 63.000m2, estacionamiento mínimo de 50.000m2 y otros edificios por 12.000m2 más.

 

                                 ¿Qué es un centro comercial cerrado?

 

El centro comercial cerrado o "shopping center" sigue la lógica de la muy anterior y consolidada generación de los "malls" en Estados Unidos, reproducidos como clones de sí mismos, que resultó de combinar las actividades de ocio y compra en espacios cerrados, siendo impuesta en Buenos Aires en los años 90. Su instalación y funcionamiento, originan variados tipos de disputas.

 

Tiene su origen en los shopping center desarrollados en lugares como Los Ángeles, California, en que los distintos condados de la gigantesca ciudad son enhebrados por autopistas que usan los habitantes de las poblaciones "satélites" para trasladarse hacia los centros de trabajo. Al borde de esas autopistas se instalaron esos grandes espacios de comercio y otras actividades ante la dificultad y oportunidad que ofrecía la falta de centros urbanos que atendieran esas necesidades.

 

Esos grandes emprendimientos comerciales marcaron una nueva forma de consumo y de ocupación del territorio y provocaron a una fuerte reconversión urbana basada en dos cuestiones principales: el impulso de una renovación de las técnicas de ventas y las dimensiones de estos establecimientos, muy superiores a los pasajes y galerías comerciales de los años anteriores.

 

Muestran una estética cuidada (lo que no quiere decir que sea bella), aparecen como protectores de las cuestiones climáticas, ofrecen a quienes instalan sus comercios en sus instalaciones (principalmente grandes marcas) campañas publicitarias unitarias y gestión de créditos y ofertas de conjunto para atraer más público, horarios extendidos, seguridad interna con presencia de vigilancia privada y aislación del "peligroso" mundo exterior.

 

                       ¿Es necesario un centro comercial de este tipo en Av. Avellaneda al 1500?

 

Entendemos que es absolutamente necesario mejorar las condiciones del gran espacio alrededor de la estación Caballito, y resolver la situación de vaciamiento provocada por la especulación inmobiliaria en este gran terreno y otros de su entorno inmediato al dejarlos abandonados.

 

El proyecto, para ubicarnos en la Ciudad, se ubica prácticamente en el límite entre los muy populosos barrios de Caballito y Flores, apenas separado por un par de cuadras del gran eje comercial que representa la Av. Rivadavia en esa zona y de otro, quizás menos importante pero igualmente concurrido, que se extiende a lo largo de la Av. Donato Álvarez.

 

Como se comentó más arriba, la lógica del "shopping center" es de auto segregación, justamente, lo que menos se necesita en un sector dónde, según el proyecto de ley, "se manifiesta la existencia cierta de un vacío urbano". Esa lógica, que genera barreras urbanas que quiebran la trama de la ciudad, tiene su opuesta en la tradicional relación de los comercios minoristas porteños con el espacio público, cualidad que históricamente ha acompañado el desarrollo de Buenos Aires.

 

Insistimos en que es imprescindible atender esa zona abandonada desde hace más de una década, tanto en lo que fue la Playa de Cargas de Caballito como en las manzanas que la enfrentan sobre la Av. Avellaneda. Y cabe repetir que ese abandono ha sido provocado intencionalmente por las empresas que adquirieron esos terrenos, demolieron los edificios existentes y provocaron su estado actual de baldíos o de antirreglamentario depósito de contenedores de transporte de grandes cargas. Esa situación pretende justificar un salvador "emprendimiento comercial e inmobiliario".

 

               ¿Qué efectos provocaría un "shopping center" sobre el comercio del barrio?

 

La justificación de este proyecto, dice reconocer y atender los pedidos de vecinos que, en su necesidad de ver mejorada la situación, esperan que "alguien" se haga cargo de hacerlo y, ante el desamparo actual, se les propone el "shopping" con el adicional de más edificios de vivienda en altura. Todo en el envoltorio atractivo de la actividad comercial, la posibilidad de ocio, la iluminación, la seguridad, etc., que trata de tapar riesgos como la degradación ambiental, el uso abusivo de la infraestructura existente, el incremento exponencial del tránsito y sus trastornos de todo tipo, la pérdida de competitividad del comercio minorista vecino y tantos otros.

 

Para empezar nuestro análisis, nos referiremos a la pérdida de competitividad del comercio cercano. Hemos escuchado algunos argumentos esgrimidos por los defensores del proyecto,  como que "Los comerciantes vecinos son apenas media docena y no se oponen al proyecto",  haciendo clara referencia a los pocos comercios que enfrentan al terreno sobre Av. Avellaneda (un albergue transitorio, un puesto de diarios, un quiosco, un corralón de materiales de construcción, un teatro barrial y otros similares).

 

Está claro que con ellos no competirá un gran centro comercial. Al hablar del comercio vecino que perderá competitividad, nos estamos refiriendo al que conforma los numerosos corredores existentes sobre las Avenidas Rivadavia, Acoyte, José M. Moreno, Gaona, Boyacá, Carabobo, Donato Álvarez y otras. Allí, Caballito y Flores tienen su gran polo comercial al aire libre, con negocios de todo tipo, donde trabajan, en los rubros comerciales más amplios y en diversas escalas, los comerciantes de cercanía, vecinos de la zona que invierten desde hace más de un siglo, que recurren a proveedores y mano de obra vecinal para cubrir sus necesidades.

 

El diagnóstico de la Cámara de Comercio de Caballito (CAMCAB); la Cámara de la Mediana Empresa (CAME) y la Federación de Comercio e Industria de Buenos Aires (FECOBA) señala que la instalación del shopping tendría consecuencias terminales para el pequeño comercio del barrio.

 

Varios estudios sobre la relación de los grandes Centros Comerciales Cerrados con este tipo de negocios, permiten identificar dos tipos: los ubicados en zonas suburbanas, sobre rutas y autopistas, con la idea de la movilización en automóvil, como en los mencionados "malls" iniciales, destinados a servir a los barrios sin comercio, como los denominados "countrys" y "cerrados", no incomodan mayormente al minorista por ocupar lugares alejados y atender franjas distintas de clientes, mientras que los implantados en el tejido de la ciudad provocan la caída de ese comercio vecino.

 

La competencia que se crea con los pequeños negocios provoca un muy fuerte impacto sobre las posibilidades de éstos. Aún aquellos ejes comerciales de importancia, por escala o carácter, se encuentran en clara desventaja, sobre todo cuando a las características comerciales corporativas que se describieron más arriba se suma un espacio público degradado por mal atendido.

 

Otro de los argumentos pro shopping dice que "Los negocios que se establecieran en el Centro Comercial deberían reclutar parte de su personal entre habitantes de Caballito y Flores". Algo de improbable cumplimiento e imposible de verificar. ¿Acaso los 40 comercios que se establecen como base para el proyecto emplearían a todos los que perdieran sus fuentes laborales en el barrio?  

Por estas y muchas otras razones insistimos en mantener un contacto permanente, y en pedir tu opinión sobre este asunto. Te saludamos cordialmente.


   SOS Caballito:       soscaballito@gmail.com
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martes, 9 de junio de 2015



Politikón Comuna 6  invita a participar en un Taller de Realizador para TV Comunitaria.

Diego Sethson - Productor de Televisión - será nuestro guía, en el recorrido de iluminar escenas

y registrarlas, capturar sonidos y mezclarlos, editar imagen y audio, y producir en equipo. 

Cuatro sábados a la tarde, desde el 13 de junio, en Caballito.

Capacitación sin cargo.

Más info en:  www.politikoncomuna6.com.ar

Consultas e inscripción en:  taller@politikoncomuna6.com.ar






 

lunes, 8 de junio de 2015

Asamblea de Consejo Consultivo





Estimad@s vecin@s

les informamos que el próximo miércoles 10 de junio se llevara a cabo la Asamblea mensual del Consejo Consultivo de la Comuna 6, en esta oportunidad en las instalaciones de la Escuela Nº 3 DE 7 "Primera Junta", ubicada en Av. Rivadavia y Campichuelo, Como es costumbre, de 18:30 a 21 hs.
Los esperamos! 

Ondina Fraga
Miembro de Junta Comunal 6


miércoles, 3 de junio de 2015





 

Queridos amigos, quiero invitarlos a la conferencia y presentación de mi libro "Historia Ecológica de la Ciudad de Buenos Aires", publicado por Editorial Kaicron. 


 

 

Presentación del libro:

"Historia Ecológica de la Ciudad de Buenos Aires"

de Antonio Elio Brailovsky

en el Museo Histórico Cornelio Saavedra,

calle Crisólogo Larralde 6309.

Sábado 6 de junio, 16.30.

Entrada libre y gratuita.

 

 
 
 

"Historia ecológica de la Ciudad de Buenos Aires". Para más información sobre el libro y forma de adquirirlo, la Editorial Kaicron está en Santa Fe 2252, 1º piso, ciudad de Buenos Aires, teléfonos 4822-4135 y 2053-4575. Los correos electrónicos son distribuidorakaicron@gmail.com 

 


lunes, 1 de junio de 2015

Entidades vecinales y vecinos c/candidatos - martes 23 de junio de 2015 - Legislatura CABA








Invitados a concurrir y dar su opinión sobre el documento que se adjunta:

p/ ​ECO
Martín Lousteau / Roy Cortina

p/ FIT
Myriam Bregman / Marcelo Ramal

p/ FpV
Mariano Recalde / Carlos Tomada

p/ PRO
Horacio Rodríguez Larreta / Francisco Javier Quintana

p/ AyL
Luis Zamora / Fernando Pablo Vilardo

p/ Camino Popular
Itai Hagman




Invitamos a vecinos y entidades representativas
a concurrir y participar libremente 






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Sábado, 30 de mayo de 2015

La cúpula del barrio

Un caso en Paternal demuestra que, en la vida real, la protección patrimonial puede ser apenas "un trámite" antes de la demolición.

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Por Sergio Kiernan
Una vieja lección, digna de las abuelas, es que para conocer un tema a fondo hay que preguntarles a los expertos. En esto del patrimonio edificado, de la especulación inmobiliaria, de demoler y construir de araca, de hacer flexible lo legal y cargarse lo ambiguo, nadie sabe tanto como una inmobiliaria de fuste. Es el sector que hace interfase directa con los supuestos reguladores de ordenanzas, códigos y reglamentos. Son los que saben cómo y por cuánto se puede hacer lo que uno quiere y no lo que uno debe. La casa de la fotos, absurdamente pintada de rosa, resultó un caso increíblemente sincero de esta situación.
El edificio está en la esquina de avenida San Martín y Miguel Angel, el borde de Paternal, a metros del puente ferroviario y de Agronomía. Es un barrio muy en transición, con cientos de buenas casas todavía en posición entre sus avenidas más cambiadas, y con cadáveres industriales que, increíblemente, siguen vacíos. Esta zona de Buenos Aires tuvo un de-
sarrollo tardío, de comienzos del siglo veinte, creado por la llegada del ferrocarril, la instalación de la UBA y de bodegas y talleres. Muy cerca, el gobierno nacional creó en su momento una suerte de polo sanitario con esos hospitales-parque que eran lo último en pensamiento y tecnología médica de la época. El resto fue loteado en terrenos más vale chicos, la marca de agua del barrio obrero y de baja clase media.
Con lo que la esquina de San Martín 3404 es, en su contexto, un flor de lugar. Como se ve claramente en la foto, todavía tiene dos locales en la planta baja, uno cegado con plástico reflexivo y el otro indefinido, excepto por un señor que pone la parrilla en la vereda los domingos. Arriba hay dos departamentos, una buena terraza y la linda cupulita que destaca el lugar en todo el barrio. La casa fue hecha con calidad, como se ve en el balcón de la ochava, ornado con unas columnitas de buena calidad, y en los balustres de los balcones. Cachuza pero entera, la única pena es el absurdo color que la arruina.
Pero un buen día aparecieron los carteles de venta, redactados en el código que indica "demolición y nada más", que los especuladores entienden. Como se ve, se da una superficie de 175 metros cuadrados, la zonificación como C3II, lo que indica que se puede construir en altura, y se afirma que el lote tiene "FOT Libre". Nada más. Pero la base de datos de Areas de Protección Histórica del mismo gobierno porteño avisa que el terreno es más chico, 159 metros, y que la casa es un Edificio Singular y que está catalogada con el grado de cautelar, preventivo (o sea, sin ley de la Legislatura, lo que se verá es muy importante).
Una llamada al vendedor aclara todas las dudas. Al atender, un señor muy profesional dice simplemente "administración" y dispara un discurso muy ensayado. El edificio se puede demoler, se pueden hacer ocho pisos, más uno en retiro y otro más para servicios. Esto se debe al "FOT Libre" que el gobierno porteño le da a La Paternal para ayudarla a desarrollarse. Los actuales dueños hasta considerarían un canje para vender, su casa por metros ya edificados a nuevo. Y por la catalogación, no hay que preocuparse.
El señor de la "administración", evidentemente un profesional y por la voz un hombre maduro, explica que "basta gestionar la excepción", algo que "no es difícil porque esto no es San Telmo". Según parece, demoler un edificio anterior a 1941 en un barrio no es ningún problema porque las excepciones se conceden por vía administrativa y sin mayores vueltas.
En el estupor, quedó en el tintero la inexistencia del FOT Libre como figura legal. El Factor de Ocupación del Terreno es un número que simplemente ayuda a calcular la cantidad de metros que se podrán hacer al final. A veces el FOT es alto pero la altura está limitada, con lo que es algo teórico. A veces la altura es libre –como en Puerto Madero– y el FOT es alto, con lo que se tienen súper torres. Pero no existe tal FOT Libre y menos en una esquina pequeña de barrio, en pleno tejido urbano.
No es la primera vez que un vendedor se toma estas licencias poéticas sobre los metros a construir para atraer compradores. De hecho, en la misma Paternal se pueden ver otros carteles con el mismo cuento chino. La sinceridad sobre la blandura de la protección patrimonial es lo destacado: es apenas un trámite, no hay problema.
Lo dice un profesional.

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CELEBRAMOS ESTE TRIUNFO

Felicitaciones a los vecinos de Manzana 66! Este triunfo es de toda la Ciudad. Muchas gracias!!!!!!

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Sábado, 30 de mayo de 2015

Una clausura en el microestadio

Los vecinos de Once, reunidos en Manzana 66, lograron clausurar la manzana donde se quiere hacer un estadio para 18.000 personas. Un paso más para frenar una obra de enorme y negativo impacto urbano.

Por Sergio Kiernan
Vista la flexibilidad del PRO a la hora de dar permisos –ver contratapa por un caso ejemplar–, no extraña que el actual gobierno porteño haya permitido la idea de hacer un miniestadio en Once. Cualquier mirada seria sobre el cruce de Jujuy y Belgrano hubiera hecho rechazar la idea, o al menos hacer y publicar un serio estudio de impacto, ambiental y social. También se debería haber debatido el asunto con los vecinos, escuchar sus inquietudes y preparar medidas para moderar el impacto. Pero nada de esto se hizo porque la historia es más simple: alguien consiguió demoler una manzana entera en un lugar deseable y a ese alguien se le ocurrió un negocio. Bastó con eso para que se le diera luz verde.
Pero resulta que los vecinos de esta Buenos Aires ya no se quedan quietos ante estas prepotencias, que antes se hacían sin más vueltas. Los vecinos de la manzana de Jujuy, Belgrano, Catamarca y Moreno se movilizaron, hicieron sus propios estudios de impacto ambiental, consiguieron un nivel realmente notable de apoyos a su causa y hasta le encontraron un nombre al movimiento digno de la Europa oriental de la era soviética. Manzana 66 es el número de catastro del lugar pero, ilustrado con una manzanita verde, es también la idea de qué hacer con el supuesto miniestadio, un espacio verde, una manzana verde en un barrio agobiado y sin parques.
Los de Manzana 66 se acaban de ganar un lugar de honor en la movilización contra los abusos urbanos al lograr la clausura de las obras del lugar. Sucede que no se estaba construyendo el miniestadio, demorado por la fuerte presión vecinal, pero sí una cancha de fútbol. Lo que se olvidaron los dueños fue de conseguir los permisos de obra, con lo que los vecinos lograron lo que se ve en la foto, funcionarios de la Ciudad poniendo las fajas de clausura.
En la base de este lío está la poca preocupación del macrismo en crear cosas perdurables para la ciudad. Esta manzana debería haber sido comprada sin más vueltas por la municipalidad para hacer una plaza, de modo de subir el número de metros verdes de la ciudad, que siguen disminuyendo, aunque se cuenten como verdes espacios simplemente abiertos, aunque pavimentados. La pereza, el desinterés o la simple falta de imaginación del macrismo por estos temas impidió esta solución positiva, con lo que quedamos con un proyecto privado particularmente molesto que arrancó en 2011 con desalojos y cierres de comercios, y la demolición interna de los edificios que los alojaban. De paso, estas demoliciones se hicieron sin la menor traba oficial, pese a que varios eran anteriores a 1941. En un caso, un edificio que sí estaba en el catálogo preventivo fue "reconsiderado" por el CAAP, que le retiró la protección para que lo destruyeran.
La manzana en cuestión está en una zona residencial, de alturas relativamente bajas, a cuatro cuadras de Plaza Once, con un tránsito bastante abrumador y una alta densidad urbana. Un microestadio con capacidad para 18.000 personas crearía picos de transporte de difícil solución, una saturación de coches tirados por todas partes, y un nivel de ruido insoportable, especialmente porque el lugar se usaría para recitales.
Los vecinos, como cuentan ellos mismos, fueron aprendiendo a organizarse, hicieron experiencias con otros grupos que ya existían y les transmitieron técnicas legales para frenar las obras, y terminaron logrando un amplio abanico de adhesiones políticas, partidarias, de sindicatos y hasta de centros de estudiantes de los colegios cercanos. Entre otras cosas, lograron reunir las evidencias de que se iba a hacer un estadio, algo necesario porque hasta el mismo Mauricio Macri había negado que alguien hubiera pedido algún permiso. Los de Manzana 66 hasta encontraron al "socio musical", una productora local, hablando de sus proyectos en el lugar con la revista Rolling Stone.
De esta movilización también surgió el proyecto de ley 1992 presentado el año pasado para declarar de utilidad pública la manzana y crear una plaza. Que es exactamente lo que tendrían que haber hecho desde el principio...
suplementom2@yahoo.com

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