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domingo, 11 de julio de 2010

Cartas que nos llegan!

Gustavo Peris nos envió este correo que expresa su preocupación, que es también la nuestra, acerca de la preservación del edificio de la juguetería Tom
como patrimonio de la Ciudad.
Defendamos nuestra historia!


Hola amigos de SOS, soy Gustavo Peris (de jugueterias tom),ademas de haber expuesto el tema personalmente a varios integrantes de SOS ,quiero dejarlo por escrito .El tema en cuestion es la preservacion de un edificio historico ,cuyo final de obra data de mediados de 1941,motivo por el cual esta comprendido en la ley que preserva el patrimonio historico de la ciudad,en el cual ademas desde hace 40 años en forma ininterrumpida funciona el local mas antiguo de jugueterias Tom ;el punto es que si el ente que cataloga los inmuebles antiguos y que en este momento esta analizando una presentacion de un permiso para demoler,no lo autoriza a demoler y toma en consideracion a este edificio como parte del patrimonio historico ,se lograra preservar este edificio y ademas un pedacito de nuestra historia ( que se mantenga este lugar hara que se mantengan vivos esos recuerdos que llevamos en nuestras mentes y en nuestro corazon, de cuando te compraban tus padres o tus abuelos o les comprabas a tus hijos los juguetes alli), y ademas se impedira la construccion de una nueva torre en caballito evitando mas polucion en nuestro barrio (los mismos argumentos que nos llevaron a rechazar la construccion de un nuevo shopping en nuestro barrioy la construccion de mas edificios en la zona que se logro aprobar ),este edificio se encuentra en la esquina noroeste de Hidalgo y Diaz Velez ,ya se esta preparando un argumento a nivel arquitectonico,sumando a otro edificio que se encuentra enfrente y que data de la misma epoca y que en conjunto constituyen un nucleo que nos identifica con la historia de nuestro barrio y con una arquitectura que es simbolo de una epoca en que trabajaban todavia esos artesanos que bajaron de los barcos con la inmigracion,un arte que ya no se hace mas (ya que si nos sacan los puntos de referencia ,la historia del barrio se va perdiendo).Les quiero pedir a todos los que lean este resumen y puedan aportar mas elementos o estrategias a seguir que sean de ayuda ,me lo hagan saber,a este mail y a gusperis@hotmail.com, lo antes posible ya que despues no tendremos mas que aceptar los hechos consumados.Un gran saludo a todos.



Gustavo Peris celular 1561764539
Tel/Fax 4514-7243/42
juguetom@rcc.com.ar

sábado, 30 de enero de 2010

Vecinos al rescate del patrimonio

En la Ciudad de Buenos Aires / La obra de más de 44 organizaciones barriales

Vecinos al rescate del patrimonio

Movilizados para proteger edificios y monumentos, frenan demoliciones y logran cambios en la legislación

Diana Salinas Plaza
LA NACION

Una llamada, un correo electrónico, un mensaje en Facebook, un recurso de amparo. Sea por el medio que fuere, cada vez son más los vecinos porteños quienes alertan cuando algún patrimonio arquitectónico está en riesgo. Y logran salvarlo.

Se movilizan para lograr su objetivo: salvar edificios, monumentos, plazas y conjuntos barriales de alto valor histórico. Tanto es así que, en 2009, lograron que se abriera una Defensoría adjunta que recibe sus denuncias; que se sancionara una ley que modifica procedimientos legales para demoler edificios; que se frenaran demoliciones, y hasta que el gobierno porteño diera marcha atrás en los trabajos que hacía sobre algunos monumentos.
Estas iniciativas individuales muchas veces terminan dando forma a asociaciones más grandes. Ya hay más de 44 organizaciones en una red que funciona bajo el nombre de Queremos Buenos Aires.

Trabajo hormiga "¿Vieron que están vendiendo «el Castillito»? En el cartel, sólo explican las bondades del terreno como para construir", advirtió Andrea López, una vecina de Floresta. Fue ella quien observó el cartel de "Se vende" en "el Castillito", una espectacular casona que queda a la vuelta de su casa, en Dolores 438.

"Ana nos comentó. Llamamos a la inmobiliaria haciéndonos pasar por compradores interesados. Ahí nos confirmaron que una vez adquirido el inmueble se podía hacer cualquier cosa, incluso demolerlo", comentó Gabriel de Bela, uno de los vecinos que, junto con la asociación Salvar Floresta, inició el trabajo hormiga. Según contaron a LA NACION, consultaron en el Ministerio de Planeamiento Urbano si el inmueble tenía algún tipo de protección que evitara, por sus características arquitectónicas, ser demolido. Ante la negativa, iniciaron la movida para lograrlo. Esto incluyó recolección de firmas, reuniones, consultas a expertos, solicitudes de la protección necesaria, que se llama "catalogación", y diálogos constantes con la inmobiliaria, que generosamente aceptó la inquietud vecinal: cambiaron el aviso y expusieron las características de la propiedad, advirtiendo que se trataba de una casona en proceso de catalogación.

Otro caso es el de las escalinatas del cementerio de la Recoleta. Un vecino del barrio, integrante de la organización Basta de Demoler, paseaba un domingo por la zona y observó que parte de las escalinatas de la entrada de honor habían sido destruidas.
A través de denuncias a la Defensoría del Pueblo y correos electrónicos de protesta a arquitectos y vecinos, se detuvo la obra del gobierno de la ciudad que estaba construyendo allí rampas. Según argumentaron los vecinos, se podían construir en otros accesos, sin tener que demoler el valiosísimo mármol de Carrara de las escalinatas, construidas por Juan Antonio Buschiazzo en 1881.

En la mayoría de los casos, los vecinos acuden a la Defensoría del Pueblo. Pero cuando la demolición es inminente, presentan recursos de amparo y a veces ellos mismos inician el proceso de catalogación, que implica un prolongado trabajo.

"En Buenos Aires, la protección patrimonial pasó de ser un asunto profesional a una militancia de miles de vecinos", dijo Gerardo Gómez Coronado, defensor adjunto encargado de proteger la preservación arquitectónica, cargo inaugurado en mayo de 2009.
"Este cambio en la mirada de la protección trajo aparejado que se hayan logrado salvar innumerables edificaciones que corrían riesgo ante el mercado inmobiliario. En total, recibimos mensualmente un promedio de 15 a 20 denuncias de los vecinos. Y entre julio y diciembre, recibimos 100 consultas", detalló Gómez Coronado. "La participación vecinal hizo que en cada cuadra tuviéramos «inspectores», lo que trajo de la mano una especie de control."
"Todos los que estamos en defensa del patrimonio lo hacemos por pura vocación. Sentimos pasión por el lugar donde vivimos", expresó Patricia Barral, una de las vecinas de San Telmo que lideró la preservación de los adoquines en la calle Defensa, cuando una obra pública del gobierno de la ciudad intentó transformar el diseño de la histórica calle.
Producto de la acción vecinal, en 2009 se logró la protección de la casa del Virrey Liniers; la preservación del adoquinado de la calle Defensa, entre Independencia y Chile, en San Telmo; la preservación del conjunto barrial de Barracas; la conservación del estilo de la plaza Colombia.
La movida generalmente termina en la conformación de agrupaciones que ad honórem se dedican a recibir y gestionar los pedidos individuales o barriales. Así nació Basta de Demoler, Proteger Barracas, SOS Caballito, Palermo Despierta, la Asociación Amigos del Lago de Palermo y Salvar a Floresta, entre otros.

Respuesta en la Legislatura porteña Uno de los triunfos de la movilización vecinal fue, el año pasado, la sanción de la ley 3056, que amplió una norma vigente y determinó que todo edificio construido antes de 1940, en toda la ciudad de Buenos Aires, debe ser evaluado en sus características arquitectónicas y patrimoniales si se quiere demoler. Antes, eso sólo ocurría con los edificios ubicados en las áreas de protección histórica, en las que los inmuebles no pueden ser modificados. Pero en el resto de la ciudad, las viviendas de valor eran constantes víctimas del mercado inmobiliario. Los trámites de catalogación podían demorar hasta tres años.

viernes, 15 de enero de 2010

Dicen que la Ciudad puede seguir creciendo, pero sin tantos edificios


La polémica por la construcciónPor: Nora Sánchez

Buenos Aires tiene mucho potencial, pero los expertos afirman que para desarrollarse no necesita crecer en altura. El debate se generó a partir de un relevamiento parcela por parcela del Ministerio de Desarrollo Urbano, publicado por Clarín el 3 de enero, que reveló que sólo el 23,4% de las 296.533 edificaciones de viviendas y oficinas tienen más de tres pisos. Los especialistas dicen que sería aconsejable aumentar la densidad de población de la Ciudad en las áreas donde se concentran los servicios y los empleos. Pero advierten que densidad no equivale a altura. En cambio, proponen recuperar edificios ya existentes o edificar pocos pisos, pero hasta el fondo de manzana.

"Es recomendable que algunos sectores de la Ciudad, los mejor conectados y comunicados, se densifiquen con el fin de concentrar vivienda y trabajo con servicios -sostiene el presidente de la Sociedad Central de Arquitectos, Daniel Silberfaden-. Hay que permitir que haya una ciudad dentro de otra y que convivan diferentes densidades, velocidades y usos, entremezclados y relacionados a través del espacio público. Hace falta repensar la Ciudad, pero cualquier plan debe reconocer la existencia de la Ciudad real, con sus fortalezas y debilidades. Y debe ser discutido de lo general a lo particular, desde los vecinos hasta los expertos, con consensos en pirámide de abajo hacia arriba".

"La Ciudad debería ofrecer zonas de mayor y de menor densidad -dice el urbanista Alberto Varas-. El problema es cómo se distribuye la relación entre edificios altos y bajos, porque el Código de Planeamiento vigente es genérico y no considera al entorno. Buenos Aires se presta para mantener bajas las áreas ya consolidadas, como Devoto o Parque Chas. Otras zonas, como Villa Crespo o Colegiales, pueden crecer con relativa baja altura, con edificios de tres o cuatro plantas. Porque densidad no es sinónimo de altura: un tejido compacto de construcciones de cuatro pisos da mucha densidad. También hay áreas sin desarrollar, como los bordes del Sur y el Oeste con la General Paz, donde se podrían hacer viviendas. Porque sería más conveniente que los que trabajan en Capital, vivan en Capital, para disminuir los costos de infraestructura y los traslados".

"En esta discusión tenemos que participar los vecinos, porque somos los primeros afectados y hasta ahora no fuimos tenidos en cuenta -reclama Santiago Pusso, de Basta de Demoler-. En los debates de urbanismo, siempre se privilegia la teoría pero no se tienen en cuenta las consecuencias para la gente. Hay zonas que por densificarse se han tornado incómodas de vivir, por eso muchas personas ser fueron a barrios del conurbano".

Margarita Charrière, ex subsecretaria de Planeamiento de la Ciudad y pro-secretaria del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo, también aboga por aumentar la cantidad de habitantes en áreas centrales. Pero advierte: "No necesitamos torres para aumentar la densidad habitacional. Hay modelos de ocupación del lote hasta el fondo de manzana, con patios y alturas bajas, con los que se consigue la misma densidad. Además, hace falta una ley de recuperación de edificios, para rehabilitar construcciones en desuso que fueron levantadas antes de que existiera el Código de Planeamiento y hoy están fuera de norma. Se trata de edificios vacíos que se podrían adaptar a usos actuales, lo que ayudaría a preservar la imagen de los barrios".

El arquitecto Fernando Diez, especialista en Desarrollo Urbano, observa: "Los edificios altos están desparramados en la ciudad y eso es un problema, porque se produce la segmentación del tejido, algo perjudicial tanto para las construcciones altas como para las bajas. La ciudad es heterogénea y hay que buscar una solución para cada área. Hay lugares donde está permitido levantar edificios y tiene sentido hacerlos. Y sitios donde ahora se permiten pero convendría prohibirlos. Los constructores compran terrenos donde ya existen los derechos de construir en altura, lo que pasa es que esos derechos no habían sido ejercidos antes. Entonces, para poder decidir estas cuestiones y cambiar la norma en función de la conveniencia urbanística, y no de los intereses particulares, hay que crear una neutralidad económica".

Según Diez, hay que crear un mercado de derechos de construcción. De esta forma, los dueños de propiedades en lugares donde se prohíba construir en altura podrían venderle los derechos de construcción perdidos a los dueños de las parcelas donde la norma empiece a permitir la construcción hacia arriba. Para ejercer el derecho a construir en altura, estos últimos estarían obligados a comprárselo a los primeros. Así se evitarían demandas al Estado por los cambios en la regulación.

"Más allá de la discusión sobre si densificar o no, hay que analizar cada área y buscar alternativas que mejoren la calidad de vida -dice Pusso-. Nuestra postura no es no a las torres, sino que hay que planificar la ciudad y preservar la identidad de los barrios".

http://www.clarin.com/diario/2010/01/14/laciudad/h-02119445.htm

domingo, 29 de noviembre de 2009

Carta abierta a los legisladores

Vecinos y amigos:
La vecina Alicia nos ha enviado este agregado a la carta de Andres a los Legisladores. Dejamos librado a vuestro criterio su utilización, pero creemos que de enviarse este texto facilitará la tarea de todos y permitirá que rapidamente los legisladores conozcan nuestro repudio a la construcción de un nuevo shopping en el barrio. Saludos.

Mario

Señores Legisladores de la
Honorable Legislatura de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
S / D

De mi mayor consideración:

Les hago llegar la carta de un vecino del barrio de Caballito. Sólo es un vecino pero representa el sentimiento de muchos, cientos de otros.

Va con copia a todos los legisladores de la Honorable Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Señor legislador:

Con todo respeto quiero hacerle llegar esta solicitud.

Soy un vecino del barrio de Caballito, inserto en la comuna 6, con más 35 años viviendo en el mismo.
He visto como cambió el barrio en estos años, llegando a ser, lo que es hoy. Un conglomerado, con un tráfico difícil, con muchos comercios, escuelas, además, carentes de un adecuado presupuesto -baste ver para ello la situación del Normal 4 y el industrial Huergo.

Como ex docente terciario y universitario de entidades estatales y privadas, como además profesional que durante casi 30 años viajo en subte, padecienedo cada vez más las inadecuadas frecuencias del mismo, llego a la conclusión que no todos los problemas que subsisten hoy se deben al actual gobierno, sino que la ineficiencia viene de lejos. La causa fundamental de la misma es el escaso contacto de quienes manejan los asuntos públicos con los ciudadanos que vivimos y conocemos la situación de cada barrio, de cada pedazo de nuestra Buenos Aires.
La pretensión de instalar un shopping en el barrio, que ocupe más de 150.000 metros cuadrados es una muestra más de la indiferencia del poder legal hacia los verdaderos dueños de la ciudad.

Muchos vecinos, entidades comerciales, de bien público, nos oponemos a esto. Creemos que al barrio le hacen falta espacios verdes, aire, lugares donde los pibes jueguen tranquilos, parques abiertos hasta por lo menos las 24 hs., sobretodo en verano.
Creo que modificar las actuales condiciones para la construcción en la zona, en base a normas especiales para la empresa IRSA, no tiene ningún sentido. Altera la fisonomía del barrio, no se ha hecho un estudio ambiental aprobado por entidades calificadas, significa el uso de energía, agua, gas, etc. que redundará en carencias para los vecinos, si se considera que además el proyecto considera la construcción de tres torres de cerca de 30 pisos cada una. Esto significa, a 2 departamentos por piso, un total de 750 personas y, a 4 departamentos por piso, casi 1500 personas más, que deberán viajar, caminar, etc. por el barrio, más las personas y vehículos que concurran al shopping, harán de la zona un área intransitable.
Creo que en primer luegar debería pensarse en la planificación urbana a largo y mediano plazo y luego ver dónde se instalan los shoppings.
En tal sentido, como habitante del barrio tengo interés en conocer que votará Ud. el día 3 de diciembre, para asi sopesar si puedo considerar que tiene en cuenta la opinión de los vecinos.
Aprovecho la oportunidad para saludarle muy atentamente.
Andrés Lapacó
DNI 4.526.039
Suscribo y apoyo: Alicia ISRAELSON - D.N.I. 10.688518