lunes, 13 de abril de 2015
La historia del Dot
Lozano le apuntó a Rodríguez Larreta
La historia del Dot
El precandidato a jefe de Gobierno de Camino Popular, Claudio Lozano, denunció que la empresa IRSA consiguió en tiempo record la habilitación para la construcción de Dot Baires Sho-pping mientras era funcionario el hermano de Horacio Rodríguez Larreta: Augusto, cuyo empleo previo fue justamente ser lobbista de IRSA. "Para los vecinos de Saavedra, el resultado de dicha habilitación –e inmediata construcción del shopping– fueron las inundaciones del barrio Mitre con 300 personas evacuadas en 2013", recordó Lozano. Augusto Rodríguez Larreta renunció a su cargo este año para dedicarse a la campaña de su hermano. Sin embargo, al dueño de IRSA, Eduardo Elsztayn, se lo vio en la inauguración de la nueva sede del gobierno porteño codeándose con los funcionarios. Lozano indicó que "sin haber realizado una evaluación seria de impacto ambiental, el Dot Baires Shopping –uno de los centros comerciales más grandes de la Ciudad con 17.000 m2– se habilitó en sólo 23 días".
lunes, 6 de abril de 2015
VECINOS QUE BUSCAN RECUPERAR EN SUS BARRIOS LOS VIEJOS CINE-TEATRO
LA BATALLA DE LOS VECINOS QUE BUSCAN RECUPERAR EN SUS BARRIOS LOS VIEJOS CINE-TEATROS QUE BRILLARON EN OTRA EPOCA
Los Cinema Paradiso porteños
Son edificios históricos, de valor arquitectónico, emblemas del barrio. Casi todos llevan una, si no dos décadas cerrados. Grupos de vecinos intentan rescatarlos para darles una nueva vida cultural. Los que pudieron lograrlo, los que aún no. Los tropiezos con el gobierno macrista.
Frente al Taricco, Mónica Dittmar, Gabriel De Bella, Alberto Dileo, Damián Pigliapoco, José Luis Alesina y Norberto Zanzi.Imagen: Pablo Piovano.
El Cine Aconcagua (Villa Devoto), el Cine-teatro Taricco (Paternal), el Complejo Cultural 25 de Mayo (Villa Urquiza), el Cine El Plata (Mataderos) y el Cine Gran Rivadavia (Floresta) son ejemplos de cinco espacios históricos y de gran valor arquitectónico que atravesaron los embates tecnológicos y comerciales con distinta suerte. El Aconcagua y el Taricco se encuentran abandonados desde la década del '90 y los vecinos planean presentar proyectos de expropiación para transformarlos en complejos culturales, que tengan actividades interdisciplinarias gestionadas por ellos mismos. El 25 de Mayo reabrió sus puertas en 2007 con una propuesta similar, pero el actual Gobierno de la Ciudad no considera la participación vecinal y ofrece una programación pobre y cara. El Plata está en el último tramo de obras de puesta en valor y los habitantes temen que las autoridades usen el edificio a discreción. A diferencia del resto, el Gran Rivadavia, cerrado en 2004, palpita su reapertura a fines de abril gracias a la inversión privada.
En un diálogo con Página/12 que transcurrió en un bar al lado del Taricco, casi como una declaración de principios, representantes vecinales que luchan por estos antiguos cine-teatros señalan que, si bien miles de vecinos desean que se reactiven, la tarea se hace difícil, por la falta de recursos legales que regulen la protección y administración de este tipo de espacios culturales, sin el interés empresario. Apenas lo hacen la Ley Nacional de Teatros, la Ley 4104 (norma porteña que establece que, en casos de demolición parcial o total de cine-teatros, el propietario del predio tiene la obligación de construir otro de características semejantes, que respete hasta un 10 por ciento menos el número total de butacas) y declaraciones de interés cultural, histórico y arquitectónico de distintos organismos. Sin embargo, todos remarcan que la mayor traba es la falta de voluntad de los últimos gobiernos porteños para defenderlos. "No importa lo que el Ejecutivo haga, hay algo que no puede frenar: yo te pongo una pantalla en una plaza y la gente viene", dice Gabriel De Bella, vecino que participa en el proceso de reapertura del Gran Rivadavia.
Los caminos del Aconcagua
El Aconcagua se inauguró en 1945 y se convirtió por esos años en el segundo cine de Devoto. José Luis Alesina, vecino del barrio y nieto de José Patti, constructor y primer dueño del edificio, cuenta que el estreno con la película rusa Arcoiris dio comienzo a un ritual. Incluía proyecciones nacionales y extranjeras, números en vivo, colas de 1200 personas, promociones exclusivas para mujeres y grupos de amigos, ahorro entre semana y reuniones pospelícula en la pizzería de al lado para debatirlas. La televisión primero y el cassette y las cadenas de cine más tarde, hirieron de muerte al Aconcagua, que cerró en 1995 y se convirtió en templo evangelista hasta 2009. Ese momento fue el puntapié para los intentos por recuperarlo."Todo empezó con un pibe de 16 años, que vivía enfrente pero nunca lo vio abierto como cine porque era muy chico. Dice 'algo tengo que hacer para recuperarlo' y crea una red en Facebook. Se empiezan a juntar firmas en la puerta y después fue como una bola de nieve. Cuando hacemos el primer evento, se nos acerca un vecino, Rubén Campos, que nos dice: 'Muchachos, yo soy diputado (de la UCR) por la Ciudad, ¿les interesaría hacer un proyecto de expropiación?'", recuerda Alesina.
En 2011 presentaron el proyecto que salió votado favorablemente en la Legislatura. Al año siguiente, el Gobierno de la Ciudad de Mauricio Macri lo vetó, con los argumentos de que el plan estaba implicado en el presupuesto porteño de 2011 y de que existían muchos complejos culturales dependientes del gobierno dentro de la comuna 11, donde se encuentra el cine.
El nieto de Patti explica que "el problema es que se toman las decisiones pensando en comunas. Hay que pensar en términos de barrio. A 25 cuadras a la redonda del Aconcagua no tenés lugares culturales, no hay nada, es un punto oscuro terrible. Pero, entre la comuna 11, 12 y parte de la 15, tenemos 500 mil habitantes, según el censo del 2010". El edificio, ubicado en avenida Mosconi 3360, está justo en el límite con Villa Pueyrredón y Villa del Parque, por lo que resultó un punto cultural de gran afluencia en sus años dorados.
Sin grandes avances hasta la fecha, los vecinos planean presentar un nuevo plan de expropiación. La idea es que el gobierno se haga cargo de la compra del predio para que los propios habitantes lo pongan a punto. El lugar tiene una fachada en buenas condiciones pero necesita numerosas refacciones en su interior. Para costear los gastos, piensan en acuerdos con fundaciones interesadas en colaborar por la causa.
Además tienen en mente un plan de autogestión donde sean ellos los que decidan las actividades culturales que se realicen en el Aconcagua. Alesina señala que "pensamos un proyecto cultural donde haya salas de cine y de teatro, y un estudio de radio, al servicio de la comunidad, tanto como espectadores como hacedores. La gestión sería a través de la Asociación Civil Aconcagua". "El cine fue el medio audiovisual que tenía el vecino cuando no había televisión o Internet. Era nuestra casa, donde íbamos de chicos, con nuestra primera novia. Recuperarlo es una forma de mantener vivas estas historias", agrega.
Tapias de 25 años
El caso del Taricco tiene similitudes con la situación del Aconcagua. Los problemas comerciales desde la aparición de la tevé también hicieron que cerrara, en este caso a fines de la década del '60. Se transformó en un supermercado Minimax y fue objetivo de los ataques contra la cadena de locales de la empresa estadounidense de Nelson Rockefeller en 1969. Después se hizo Supercoop, otro supermercado propiedad del Hogar Obrero, hasta que cerró en 1991. Hace casi un cuarto de siglo que está tapiado.Tampoco tuvo mejor suerte con los planes de expropiación de los vecinos, quienes idearon su recuperación al calor de los reclamos sociales de 2001. A fines de 2005, se presentó un proyecto que fue aprobado por Jorge Telerman, jefe de Gobierno interino tras el juicio político que destituyó a Aníbal Ibarra por el incendio de Cromañón, pero que ni Telerman ni Macri ejecutaron y quedó sin efecto. Hubo dos presentaciones más en 2011 y 2013, que también caducaron pasados dos años sin tratamiento en la Legislatura.
"Vamos a presentar un nuevo proyecto para que el Gobierno de la Ciudad lo compre y se haga cargo la ONG Grupo Taricco. Pensamos en una gestión integrada por una comisión que tenga un representante del gobierno porteño, uno de la junta comunal, cinco de entes barriales como cooperadoras escolares, comercios, medios de comunicación o centros culturales, y tres de la ONG. La idea es que todos los vecinos puedan participar de la organización y que las decisiones salgan desde la base para arriba", comenta Norberto Zanzi, uno de los vecinos de Paternal que sueñan con que el Taricco vuelva a funcionar.
El espacio fue inaugurado en 1920 por Luis Taricco, un heladero amante del cine quien, luego de proyectar películas en su negocio, dejó volar la imaginación y compró un terreno de mil metros cuadrados en avenida San Martín y Nicasio Oroño para instalar un cine-teatro de mil butacas. Zanzi asegura que, además de las películas, se proyectaban series como Superman, Batman o Tarzán y que las escuelas eran invitadas a realizar actos importantes, por lo general los domingos. El lugar supo tener también actuaciones en vivo de personalidades como Carlos Gardel, Tita Merello, Luis Sandrini o las hermanas Legrand.
Después de las sucesivas obras que sufrió el edificio, dos inspecciones técnicas de la Defensoría del Pueblo y el Ministerio de Cultura porteño confirmaron que se encuentra en buenas condiciones estructurales para hacer un cine-teatro nuevo. Zanzi detalla que "proponemos hacer dos salas, una de cine y otra de teatro, aulas para talleres y estudios de grabación audiovisual. Evidentemente, fondos propios no tenemos. Pensamos en fundaciones que tengan interés en aportar. Hacemos énfasis en el cine y el teatro, que era lo que era antes". Acompañando al próximo proyecto de expropiación, el 11 de abril los vecinos realizarán un festival cultural en la puerta del Taricco, con las mismas ganas y fuerzas con las que empezaron el reclamo.
viernes, 3 de abril de 2015
Y DALE CON EL SHOPPING........ Nº 2
Buenos Aires, 2 de abril de 2014
IRSA insiste en promover un nuevo shopping para Caballito. ¿De qué estamos hablando?
Hace diez días iniciamos nuevamente nuestras publicaciones sobre este asunto y hoy volvemos sobre el mismo. Hemos recibido alertas de amigos preocupados porque representantes de IRSA, acompañados por algún vecino "desinteresado", empezaron a visitar a instituciones del barrio en busca de obtener apoyo para su negocio: el ya remanido shopping sobre Av. Avellaneda entre Fragata Presidente Sarmiento y Olegario Andrade.
En su discurso insisten en plantear que se cambiaría un supuesto espacio vacío por un centro comercial que traería al barrio un centro de atracción, a la par que mejoraría el aspecto ruinoso que hoy tenemos allí.
Para tener claro de que estamos hablando, es necesario revisar varios aspectos de esas definiciones y reiterar que dicen las Normas Especiales que hace años siguen intentando imponer a la Legislatura tanto la empresa interesada como el Poder Ejecutivo de la Ciudad.
El sector donde se pretende la instalación forma parte de la antigua Playa de Cargas del Ferrocarril Sarmiento y desde 1999 parece haber pasado a ser propiedad de "Alto Palermo S.A." empresa del grupo IRSA desarrolladora de los grandes centros comerciales. Decimos parece porque, si bien figura en ese carácter en algunos documentos, no hemos podido encontrar la norma que debería haber dictado el Congreso Nacional para autorizar el traspaso de gran parte de esos terrenos del ferrocarril a manos privadas.
Extrañamente, a poco de aparecer esta supuesta adquisición, se cambió la "zonificación" urbanística para esos terrenos pasando de "Urbanización Futura" (esto es, a ser definida) a "Residencial". Por lo tanto, los argumentados "vacío" y "estado ruinoso" del lugar se deben, desde hace 15 años, a la decisión de la misma empresa y a la "distracción" de las autoridades: allí se comete un permanente acto ilícito de acumulación de grandes contenedores para transporte de cargas en una zona Residencial, algo prohibido expresamente por el Código de Planeamiento Urbano, sin que ninguna autoridad se quiera dar por enterada, a pesar de las denuncias que se han realizado en diversos ámbitos.
Y cabe recordar que, lamentablemente, muchas construcciones, fabriles y de viviendas, que enfrentaban al terreno en cuestión, fueron compradas y demolidas hace ya tiempo y, para que no queden dudas de la especulación inmobiliaria que reina en el barrio, esos terrenos todavía siguen baldíos, esperando la concreción del centro comercial mientras afectan groseramente la calidad de vida de los vecinos.
En otras entregas hemos dado cuenta de parte de la rica historia de los espacios que rodean a la estación Caballito, con lo cual queda demostrado que allí no hay un vacío urbano, sino un estado de abandono provocado, justamente, para servir de argumento a este proyecto
Pero, más allá de los argumentos, describamos rápidamente el proyecto que describen las Normas Especiales propuestas para modificar las normas urbanísticas de carácter residencial vigentes y permitir el shopping.
Podrían construirse hasta 40m de altura, con una habilitación de ocupación del terreno (FOT) igual al 80% de su superficie, un Centro Comercial de 63.000m2, estacionamiento de 50.000m2 (enorme, pero que, según establece el Código de Planeamiento Urbano, corresponde a 1/3 de lo requerido para un emprendimiento comercial como el previsto) y otros edificios por 12.000m2. Sumando esas superficies tendremos 125.000m2 a construir.
Para establecer alguna comparación podemos decir que los edificios que atiborran Caballito, esos que levantan 8 o 10 pisos sobre terrenos de 8,66m de ancho, tienen superficies que varían aproximadamente desde los 1500m2 y los 2500m2. El proyecto de shopping ofrece 125.000m2.
Y, por fin pasemos a la propuesta de generar un nuevo centro de atracción. Ya se ha establecido, y hemos recorrido muchos ejemplos, que la construcción y posterior funcionamiento de un emprendimiento de esa escala complica muy seriamente la vida cotidiana a su alrededor.
Y resulta evidente, en este caso aumentarán los problemas, por ejemplo, por la cercanía con las ya congestionadas vías de tránsito como son las Avenidas Avellaneda, Rivadavia, Donato Álvarez y las calles Rojas, García Lorca y Fragata Sarmiento en sus cruces con el ferrocarril, o con las actividades multitudinarias habituales en el Estadio del Club Ferro Carril Oeste.
Lo cierto es que quienes impulsan este proyecto esconden los graves impactos negativos que se producirían e insisten en cambiar la normativa urbanística residencial para edificar 125.000m2 de comercio sin realizar, a través de una institución pública confiable, una evaluación ambiental estratégica necesaria para analizar los impactos urbanos resultantes que producirá en todo el entorno, al que deben sumarse las actividades y grandes edificios preexistentes y los que seguramente se preparan para las manzanas que lo enfrentan y que desde hace tiempo han sido estratégicamente dejadas en condiciones de baldías por sus propietarios.
Entre otras cuestiones debemos comprender que con este emprendimiento:
· Aumentará la edificación que ya ha saturado el barrio con más de 3.000.000 de m2 construidos en los últimos años.
· Aumentará la congestión de visitantes en uno de los barrios con mayor densidad poblacional de la Ciudad (180.000 habitantes en menos de 7km2).
· Se sumará congestión, ya exagerada, del tránsito en varias cuadras a la redonda.
· Se incrementarán las aglomeraciones, falta de estacionamiento, peligro para el peatón, creando mayor inseguridad en los alrededores.
· Se agregarán dificultades al ya complejo transporte público que atraviesa la zona.
· Se incrementará la polución ambiental, sonora, y visual.
· Se perjudicará el comercio minorista, con la consecuencia de poner en riesgo muchas fuentes de trabajo.
· Se perderá el potencial acceso franco desde el norte al proyectado Parque sobre la antigua Playa de Cargas de Caballito.
… y muchas otras más que se hace demasiado largo agregar en esta minuta.
Ya hemos brindado muchas explicaciones sobre los motivos de nuestro rechazo a este emprendimiento descomunal, y lo seguiremos haciendo, junto con nuestra propuesta de que en todo ese sector se desarrolle un gran parque público con el equipamiento urbano que sea realmente necesario.
Nos proponemos mantener un contacto permanente sobre este asunto con vecinos y organizaciones, nos gustaría conocer tu opinión. Te saludamos cordialmente.
viernes, 27 de marzo de 2015
Caputo otra vez
Parque Lezama!
Reclamo contra las rejas
Un centenar de integrantes de la Comisión Vecinal Parque Lezama se reunieron nuevamente en asamblea convocados por el "no a las rejas", en Defensa y Brasil, una esquina del Parque Lezama. La convocatoria se realizó en repudio a las declaraciones del subsecretario de Espacios Públicos, Patricio Di Stéfano, quien dijo que las rejas ya eran parte de un acuerdo con la Comisión Nacional de Museos y de Lugares Históricos, por lo que se avanzará en su emplazamiento. La comisión nacional negó estas declaraciones pero espera que la cuestión de las rejas se resuelva entre vecinos y gobierno. Entre aplausos y tambores, luego de la asamblea, los vecinos realizaron un corte y una marcha hasta Paseo Colón, portando una bandera con la consigna "Macri: gastaste 30 millones para destruir nuestro parque. Más educación, vivienda y salud pública para combatir la delincuencia". "Queremos un parque libre que sabemos que todos podemos cuidar. Tenemos que salir a decir lo que nos pasa porque a nosotros nadie nos preguntó si queremos rejas", expresó Eduardo, vecino del parque.
lunes, 23 de marzo de 2015
Parque Lezama
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viernes, 20 de marzo de 2015
INSISTEN CON EL SHOPPING, "PROYECTO" QUE YA FUE RECHAZADO EN CUATRO OPORTUNIDADES
Buenos Aires, 20 de marzo de 2015
ALGO DIFÍCIL DE ENTENDER, PERO ES CIERTO.
Como ya te contamos, la solicitud de Normas Especiales para habilitar la instalación de un centro comercial gigantesco, sumado a otros emprendimientos inmobiliarios, a lo largo de tres cuadras sobre la Av. Avellaneda (e/ F. Sarmiento y O. Andrade), presentada por el Gobierno porteño volvió a quedar a las puertas de la última sesión de la Legislatura del año pasado, gracias al esfuerzo de los vecinos movilizados denunciando que se trataba de atender sólo a los intereses económicos de una empresa y por la decisión de los legisladores que nos apoyaron sin aceptar ser arrastrados hacia una posición francamente alejada de las reales necesidades de la Ciudad.
Pero no habían pasado las fiestas de fin de año cuando empezamos a recibir alertas de amigos preocupados porque representantes de IRSA, acompañados por los mismos vecinos que en la Legislatura dijeron que esperaban la inauguración del shopping para instalar allí su propio local, empezaron a visitar a instituciones del barrio en busca de obtener apoyo para su "negocito".
Una vez más, nos vemos obligados a ponernos en alerta sobre este tema. Resulta insólito que un proyecto presentado cuatro veces en la Legislatura y que nunca consiguiera los votos necesarios para ser aprobado, siempre vuelva a aparecer. De la mano de sus propietarios o del Gobierno de la Ciudad, intentando vulnerar los derechos a una buena calidad de vida en nuestro maltratado barrio.
Nos pesa tener que volver a molestarte con este asunto, pero parece que se largó una campaña paralela a la electoral, tendiente a convencer a incautos para que apoyen su intento de edificar 125.000 m2 para albergar un gigantesco centro comercial, más edificios de vivienda de hasta 40 m de altura.
Ya hemos descripto los problemas que entendemos traería este emprendimiento si llegara a aprobarse, y no dudaremos en hacerlo todas las veces que haga falta. Pero hoy, sólo vamos a reiterar un antiguo texto que ya publicamos el año pasado, por que entendemos que resume el eje de este asunto, el negocio inmobiliario a cualquier costo. Y también agregamos la advertencia que hicimos el año pasado:
Se trata de un texto escrito en 1934, ¡sí, 1934!, para que reflexionemos sobre la cuestión de los emprendimientos edilicios abusivos y la falta de respeto por las condiciones naturales necesarias para una vida con calidad. Quizás el estilo suene algo antiguo, pero las razones siguen vigentes. Se evidencia que el dinero es puesto por sobre toda otra condición sin la menor consideración por el prójimo. Las concepciones higienistas fueron dadas por superadas y mucho ha sucedido desde entonces, pero se sigue aumentando la deuda con la naturaleza.
En esa época ya se alertaba sobre el riesgo, hoy ya estamos saturados, pero parece que la sociedad no quiere verlo. Es necesario que todos demos pelea para evitar que la calidad de vida y la reflexión sensata sigan siendo avasalladas por el culto a los negocios de pocos.
Como tantas otras veces, nos proponemos mantener un contacto permanente sobre este asunto con vecinos y organizaciones, nos gustaría conocer tu opinión. Te saludamos cordialmente.
jueves, 19 de marzo de 2015
miércoles, 18 de marzo de 2015
La Casa de Carriego otra vez en peligro!!!!
La maleza avanza entre las baldosas calcáreas del patio de Carriego…
lunes, 16 de marzo de 2015
Un amparo contra la fantasía burocrática
Un amparo contra la fantasía burocrática
En pleno Colegiales yace clausurada una obra con alturas y usos prohibidos, pero autorizada por el macrismo. Un caso en el que la Justicia y los vecinos ponen orden.
Colegiales es un barrio en transformación, que recibió inversiones del macrismo, siempre atento a eso de crear "movidas" que generen negocios inmobiliarios. Como de este tema sí que entienden bien, este barrio terminó siendo como una continuación de los dos Palermos, el Viejo y el Hollywood. Varios reciclados –los silos, la terminal de tranvías– y muchos restaurantes después, ya se nota el cambio de alturas, con la patota de las torres ahogando el lugar.
Fue entonces, en pleno desarrollo, que en 2013 el macrismo autorizó una obra enorme a partir de la esquina de Dorrego y Amenábar, con un frente chico sobre la primera y un estiramiento de más de media cuadra sobre la segunda. El render de la misma constructora permite ver la masividad del edificio, diseñado en el estilo "no perdamos ni un centímetro para vender", sin tiempo ni paciencia para crear algo que sea... arquitectura. La "propuesta" era un mix de estudios, departamentos pequeños y medianos, oficinas y pileta de natación, con una planta baja dedicada al comercio, con el ancla de un polo gastronómico.
El macrismo firmó todo a través de las disposiciones 777 y 1588 de la Dirección General de Interpretación Urbanística y Registro, ambas de 2013, que autorizaban un edificio de más de 30.000 metros cuadrados, supuestamente sobre un terreno de 14.300, con una altura de casi 37 metros. Con la firma de la Dgiur, los trámites de la colega Dirección General de Fiscalización y Catastro salieron enseguida. A poco se anunciaba y se arrancaba el Quartier Dorrego.
Si el nombre suena familiar es porque los quartier ya son legión, marca registrada de un tipo de edificio que se especializa en buscar terrenos grandes y hacer torres lo más altas y masivas posible, como la que se alzó en San Telmo pese a las protestas dolidas del barrio entero. Con tantos millones sobre la mesa, no hay sentimentalismo ni consideración, con lo que los quartier suelen enfrentar protestas y amparos. Es lo que sucedió el año pasado, cuando ocho vecinas y vecinos de Colegiales lograron que la Justicia porteña frenara la obra.
Lo hicieron cuestionando ambas disposiciones de la Dgiur. Una era la que permitía restaurantes, financieras y agencias de turismo en los locales de planta baja, todos usos prohibidos por el Código de Planeamiento Urbano pero concedidos como si lloviera por la autoridad de aplicación. La otra disposición era la que permitía hacer 31.000 metros sobre un terreno de algo más de 14.000. Esto fue lo que más se discutió, porque construir 2,2 veces el terreno da un FOT –factor de ocupación del terreno– bastante bajo, nada excepcional en esta ciudad saturada. Lo que hizo extraña la discusión fue que el terreno de la obra no mide ni remotamente 14.000 metros, que es la superficie de una manzana grande de Buenos Aires, bastante más de una hectárea.
Lo que ocurría es que el Quartier Dorrego va en este emprendimiento con algún tipo de sociedad, que no se termina de conocer, con el Colegio León XIII, de los salesianos. El colegio ocupa toda la manzana, entera, y explícitamente los desarrolladores del quartier le dijeron a la Justicia que estaban usando el FOT de la manzana entera porque los salesianos no iban a construir nada más, nunca, en esta manzana. Como el FOT es una manera de regular la densidad de una manzana, el argumento cerraba.
Pero resulta que la jueza buscó y pidió el contrato por el cual los salesianos hacían una promesa tan jugada, y nadie pudo mostrárselo. Y autorizar un uso del FOT de toda la manzana en una sola parcela, jugando a que en el futuro se les prohibiría a los curas ampliar nada resultó por lo menos comprometido. En diciembre, la jueza falló por el amparo y mandó parar la obra.
La constructora y la desarrolladora, solidariamente, apelaron de inmediato, en enero, pidiendo que se habilitara la feria judicial de verano. Uno de los tres jueces de la cámara, Fernando Lima, votó en disidencia del tribunal porque consideró que ni siquiera había que habilitarles la feria y los apelantes tenían que esperar hasta febrero, cuestión de días. Las juezas Graciela Seijas y Mabel Daniele aceptaron habilitar la feria, pero fue lo único que aceptaron. En un fallo lapidario, rechazaron levantar el amparo y dejaron de lado los argumentos de los apelantes, algunos francamente pintorescos.
Resulta que los constructores, viendo que no convencían con su uso del FOT de la manzana entera para una parcela toda, hasta cuestionaron el uso de esa medida como herramienta urbana. La Cámara ignoró ese argumento, más apto para un seminario en la FADU que para un escrito judicial. Tampoco le prestó la menor atención al pedido de los constructores de construir menos de lo que habían pedido originalmente, aunque sea para no perder tanta plata. Con tino, el tribunal los mandó a presentar nuevos planos de un edificio más chico ante sus amigos de la Dgiur y Dgfyc, explicitando que no se puede construir a medias lo que ya se aprobó y que una Cámara no da habilitaciones para obras.
Las juezas hasta se permiten un tono algo zumbón al tratar la supuesta transferencia del FOT de la manzana entera a la parcela del quartier. Los constructores dicen que ninguna ley impide hacerlo, pero el tribunal contesta que ninguna ley habilita hacerlo, con lo que los tratos de palabra no existen. De hecho, las camaristas hasta podrían ver ahora mismo que el supuesto trato no existe, porque a unos metros del quartier los salesianos ya están haciendo una obra. Un gran cartel lleno de logos avisa que se están ampliando las instalaciones del colegio, explícitamente el jardín de infantes y la primaria. La obra es de algo más de 5000 metros cuadrados y de 16,40 metros de altura, algo que ciertamente influye en el FOT total de la manzana.
Con la Justicia tomando claramente posición y con argumentos fuertes, los vecinos pasaron su eje de movilización a prevenirse de la poderosa fantasía del macrismo en funciones, que nunca deja en la estacada a un colega constructor. Una de las amparistas, Gabriela Pastorino, les escribió una dolida carta a los salesianos contando por qué se mudó con sus hijos a un barrio "de casas bajas, un rincón tranquilo de la ciudad". En la carta, Pastorino explica el caso, cuenta del amparo y le pide a la comunidad religiosa que "no ponga el dinero por encima de los valores de comunidad y solidaridad que enseña a sus alumnos". Los vecinos están repartiendo copias de esta carta por todo el barrio. El mismo texto puede verse en Change.org, donde está pasando algo notable, que ya hay casi 5000 firmas reunidas apoyando al texto y a los vecinos.
Para ver el tema de un modo más general, es evidente que los porteños están muy por delante de los macristas en esto de entender los barrios. Las disposiciones que autorizaron una obra con una superficie y altura fantasiosas, y con usos claramente imposibles, muestran la total desconexión con la realidad de funcionarios que creen que estas cosas todavía "pasan". No pasan, ya no.
suplementom2@yahoo.com





