viernes, 26 de mayo de 2017


 



Artículo en Clarín Arq de hoy:

Códigos a favor de la privatización de las tierras públicas

Los planteos para los nuevos códigos Urbanístico y de Edificación ilusionan con sus objetivos y principios, pero fallan en el desarrollo posterior, a favor de la especulación inmobiliaria.

Por Manuel Ludueña, arquitecto, planificador urbano y regional.

Los borradores de los códigos Urbanístico y de Edificación, propuestos por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, tienen la virtud de querer actualizar los viejos códigos pero adolecen de falta de correspondencia al implementar los principios que en ellos mismos se enuncian, así como los de las normas más generales que deben reglamentar (artículos 27º de la Constitución CABA; Ley 2930; Ley 25675 y concurrentes).

Se basan en los códigos vigentes, que respondían a una visión consecuente con la racionalidad constructiva. De un período donde se propició un aumento selectivo de la capacidad constructiva, devienen algunas iniciativas para el desarrollo futuro de la Ciudad, nuevos indicadores urbanos, con la factura de las cámaras y las profesiones afines.

El planteo de los borradores de los códigos reincide, pero con acentos diferentes: no plantea cambios territoriales sino que acentúa las falencias, introduce nuevos indicadores y mantiene a los anteriores selectivamente; incrementa la capacidad constructiva de modo excesivo, tal que parece constituirse, nuevamente, en una respuesta a las cámaras y profesionales del arte de la construcción y del aumento de la renta urbana, facilitando aún más la privatización de las últimas tierras públicas –locales y nacionales–.

El mayor fundamento, que mantiene la visión anterior de ambos códigos, se vincula principalmente con el origen burocrático y la existencia de una distribución de cargos políticos según el ámbito disciplinar consuetudinario.

Ambos códigos ilusionan con sus objetivos, principios iniciales y criterios que en nada coinciden con el desarrollo posterior. Una de las cuestiones planteadas es, por ejemplo, atender los aspectos inherentes a la prevención y protección ambiental y a la salubridad –que, se sobreentiende, serían en clave contemporánea–. Pero, a medida que se avanza en la lectura e interpretación de los capítulos de ambos códigos, se desacredita la atención sobre lo "urbanístico" y las mejoras en la habitabilidad, en pos de obligaciones insustanciales y, en diversas disposiciones, se detecta un carácter regresivo.

Cómo interpretar un "compromiso ambiental" enunciativo que debe ser obligatorio para toda nueva construcción sin comprometer al erario público, o atender la inadecuada inclusión de un programa de gobierno como un concepto técnico inapropiado para un código, tal como el de "ciudad verde".

Aún es más desubicado tergiversar términos que confunden y deslizan un sentido casi propagandístico –sin verdad técnica– como la "durabilidad", que tiene un sentido ambiental importante, pero que solo atiende el significado de "resistente", a la vez que se desestiman los de "selectivamente" y "reciclabilidad" de los materiales que se utilizan en la construcción; años luz de la obligación indispensable de hacer evaluaciones de los "ciclos de vida" de los edificios y de las construcciones públicas.

Además, tiene perlas, dice "diseño sustentable" en el código de edificación y no se trata en el urbanístico, ni tampoco se atiende la "construcción sostenible" o ex profeso se atenta contra la habitabilidad al detallar disposiciones para "iluminación natural" y nada para el "asoleamiento" de los locales de las viviendas.

Quizás la mayor tropelía se cometa con el aumento de la capacidad constructiva –corredores y precintos, e interiores de áreas urbanas–, el reforzamiento y ampliación del Área Central, acentuar el desequilibrio Norte-Sur (contrario al artículo 18º de la Constitución CABA), a la vez que se desatienden aspectos fundamentales. Por ejemplo las orientaciones del asoleamiento para cada habitación principal, el control del ruido de las autopistas, la falta de definición de las áreas inundables y de una cota preventiva por efecto del cambio climático, y la necesidad imperiosa por adoptar criterios solidarios para el mantenimiento del suelo absorbente natural –en la totalidad de los pulmones de manzana–. Más la inundables en la forestación y la falta de compromisos gubernamentales por actuar sin alentar la "isla de calor" al no propiciar la protección del adoquinado (el mayor patrimonio legado por las generaciones anteriores, que, impermeabilizado, es el mayor enemigo del cambio climático) por el uso de asfaltos derivados de los combustibles fósiles con el peor albedo.

Para reducir el efecto isla de calor –presuntamente creciente por efectos globales–, se requieren, a nivel local, cambios sustanciales en la codificación que contribuyan con una mejor ventilación de la ciudad, una disminución de las altas densidades y de la altura de la construcción, además, del aumento cierto de las áreas verdes con superficies absorbente y forestadas.

Ambos códigos, pero más aún el urbanístico, adolecen de dos aspectos recurrentes: el primero, solo tiene obligaciones para las construcciones privadas, sin aparecer las obligaciones públicas, como las de dotación de infraestructura, servicios y equipamientos públicos proporcionales a la habilitación edilicia propiciada por el propio código –por ejemplo: no se equiparan la distancia y los metros cuadrados de espacios verdes para la densidad edilicia/poblacional que se induce en la codificación en cada precinto–; el segundo, los nuevos códigos no atienden la articulación con los anteriores en relación a la disminución de las condiciones de habitabilidad de los edificios preexistentes, tal el caso de disminuir las ventilaciones y el asoleamiento de los edificios vecinos, lo cual no equipara las condiciones de habitabilidad.

El proceso de exposición y recolección de inquietudes vecinales en las comunas, forzado por intervención judicial, no parece suficiente para contribuir con la ciudad como bien común, de modo que en ambos códigos se atiendan los aspectos de interfaz, tales como las cuestiones urbanoambientales, de energía, meteorológicas, de compromiso gubernamental de aplicar estándares saludables, de percepción del medio urbano, paisajismo, de promover la rehabilitación sostenible de los inmuebles de más de 50 años.

Ambos códigos son los instrumentos más efectivos para la mitigación del cambio climático, pero ello requiere sincerar y replantear el diseño de dichas normas.

Los códigos propuestos carecen de fundamento, se desvinculan de los propios informes que realizaron los equipos técnicos del ejecutivo (2011-2015), y no tienen ni una proto–evaluación. Toda semejanza con una propuesta de formalismo inmobiliario para vender, pero no para convivir, no parece casual.

https://www.clarin.com/arq/urbano/codigos-favor-privatizacion-tierras-publicas_0_BypLB4MbW.html

viernes, 5 de mayo de 2017


 


Casas chinas

Un proyecto,  un decreto, una ley o una propuesta están siempre fundados  en una concepción del mundo, aunque esta no se manifieste expresamente. Por ejemplo "necesitamos muchas casas en el país"

¿Y que es una casa? Es una pregunta al parecer demasiado obvia, sin embargo, intento dos respuestas:

1) Es una construcción compuesta por dos dormitorios, living baño, cocina y lavadero. Debe ser bien construida y de poco costo para poder hacer muchas y con rapidez

2) "Sí, es eso, pero además quisiera un terrenito o un patio, aunque sea chico, para poner una parrilla y una pelopincho en verano y un lugar para el auto  aunque no tenga techo y… ¡ah! que pueda agregarle un dormitorio o un pequeño estudio. O un kiosco, más adelante… y si fuera posible, una pequeña huerta."

La segunda concepción de casa corresponde a la mayor parte de la gente y podría resumirse diciendo que la casa se compone de adentro y de afuera, es decir de texto y de contexto. Esa es su principal diferencia con un departamento.

Echemos una simple mirada a las casas chinas que entusiasman al gobierno. El resultado sugiere un edificio de departamentos derribado de una  trompada por un gigante, de tal manera que las unidades permanecieran intactas y desparramadas por el piso. Seguirían siendo departamentos, pero nunca casas. Solo departamentos desparramados en el piso. La vida real no andaría por allí.

Los barrios populares construidos por diferentes gobiernos (Fonavi por ejemplo) adolecen de dos defectos principales: 1) no  prever el crecimiento y 2) considerar que los pobres no tienen auto; es así como poco después de inaugurados encontramos crecimientos equivocados y jaulas con autos ubicadas en cualquier lado. Los pobres no solo tienen auto (no en la misma proporción  que otras clases más favorecidas) sino que muchas veces trabajan con él.

Y en cuanto al crecimiento de las construcciones, responden al crecimiento de las familias, ya que la mayoría son matrimonios jóvenes. Para crecer en metros cuadrados eligen los huecos, sin tener en cuanta el oscurecimiento de ambientes existentes, o quitan el techo y construyen otra planta. Todo podría hacerse mejor con un plan de crecimiento, es decir con un proyecto compartido con las familias. La casa no es un objeto, es un proceso.


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miércoles, 3 de mayo de 2017

para subir, gracias! : La Justicia Ratifica que el Nuevo Código Urbanístico debe ser discutido ampliamente con la ciudadanía





 


Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 02 de Mayo de 2017.

 


La Justicia Ratifica que el Nuevo Código Urbanístico

debe ser discutido ampliamente con la ciudadanía



            En fecha 20 de abril de 2017, en la causa caratulada "BALDIVIEZO JONATAN EMANUEL; Y OTROS CONTRA GCBA POR APELACION - AMPARO - GENERICO, Expte. N° A24068-2016/2, la Sala I de la Cámara en lo Contencioso-Administrativo y Tributario de la Ciudad ratificó la medida cautelar otorgada en primera instancia y dispuso que:  

 

"El GCBA adopte las medidas tendientes a garantizar la participación ciudadana en el proceso de elaboración del proyecto de nuevo Código Urbanístico, de conformidad con lo establecido en los artículos 27 de la Constitución de la Ciudad; 25 y 29 del Plan Urbano Ambiental y 5, inc. d., de la ley 71".

 

En concreto, el GCBA deberá convocar al tratamiento del nuevo Código Urbanístico en el ámbito del Foro Participativo Permanente. Se ordenó la implementación de adecuadas medidas de publicidad de las convocatorias para garantizar la notificación de todas aquellas personas que pudieran tener interés en participar.

 

- La publicación de la convocatoria deberá realizarse con una antelación no menor a veinte (20) días corridos respecto de la fecha de la realización del debate y en espacio razonable.

- En dos (2) de los diarios de mayor circulación en la Ciudad en días diferentes y durante al menos un (1) día, a costa de la autoridad convocante.

- En el Boletín Oficial de la Ciudad, durante un período de dos (2) días.

- En la emisora radial y en el canal de televisión de la ciudad, a razón de un (1) minuto cada cuatro (4) horas durante un período de diez (10) días.

- En el sistema WAP de la Ciudad durante un período de cinco (5) días.

- En las páginas oficiales de Internet del GCBA desde la convocatoria y hasta su celebración (confr. art. 44 de la ley 6).

- La publicación deberá indicar la autoridad convocante, una relación del objeto, y el lugar, día y hora de la celebración.

- Las publicaciones deberán acreditarse ante el juzgado de primera instancia dentro del plazo de dos (2) días a partir de su cumplimiento.

 

En cumplimiento a la medida cautelar otorgada por el juez de primera instancia, el GCBA ya comenzó a iniciar reuniones por las Comunas de la Ciudad.

 

1. Para INSCRIBIRTE en las reuniones por COMUNA acá:

 

http://www.buenosaires.gob.ar/desarrollourbano/abren-la-convocatoria-para-participar-en-los-nuevos-codigos-de-edificacion-y

 




2. Para PARTICIPAR en el FORO PARTICIPATIVO PERMANENTE la inscripción se realiza acá:

 

foropp@buenosaires.gob.ar

 

detallando: NOMBRE, APELLIDO, DNI, TELÉFONO, INSTITUCIÓN (si corresponde)

 

3. Para ACCEDER A LA DOCUMENTACIÓN oficial en relación al Código Urbanístico y al Nuevo Código de Edificación acá:

 

http://www.buenosaires.gob.ar/desarrollourbano

 

4. Para enviar CONSULTAS Y APORTES para el NUEVO CÓDIGO URBANÍSTICO:

 

codurbanistico@buenosaires.gob.ar

 

5. Para enviar CONSULTAS Y APORTES para el NUEVO CÓDIGO DE EDIFICACIÓN:

 

codedificacion@buenosaires.gob.ar

 

6. Estamos RECIBIENDO PROPUESTAS de la ciudadanía desde el Observatorio del Derecho a la Ciudad para peticionar su incorporación en el nuevo Código Urbanístico acá:

 

https://docs.google.com/forms/d/19pdH_qeHjkjruxmEDBzLhz1bdbpYQ-oMSTorMpbDw8U/viewform?edit_requested=true

 

o al Mail: observatorioderechoalaciudad@gmail.com

 

Reiteramos que el contenido de este nuevo Código Urbanístico está más preocupado por los problemas jurídicos de las desarrolladores inmobiliarias, por alimentar a la especulación inmobiliaria y por cuestiones de forma (morfológicas), que por atender las verdaderas y prioritarias necesidades de los porteños.

 

 

Este proyecto no tiene normas ni herramientas urbanísticas que consideren los principales problemas de la ciudad:  el aumento de familias inquilinas, la pérdida de espacios verdes, los procesos de gentrificación de los barrios, el colapso de los servicios públicos, la sobreconstrucción y la pérdida de las identidades barriales, la falta de democracia en la discusión de la planificación, la mercantilización y privatización de lo público, la disminución grave del banco de tierras públicas, el deterioro ambiental, la destrucción del arbolado público, la especulación inmobiliaria, la crisis habitacional, la distribución desigualitaria de la riqueza producida por la ciudad, etc.

 

 

PROPONEMOS QUE SE INCORPOREN, entre otros, los siguientes PRINCIPIOS, DERECHOS E INSTRUMENTOS URBANÍSTICOS generales orientados a atender las necesidades de los habitantes de la ciudad:

 

1. Captura de plusvalía urbana.

2. Política de incorporación de inmuebles ociosos.

3. Incorporación de procesos de Evaluación de Impacto Ambiental Acumulativo y Estratégico.

4. Normas de planificación que contemplen las inundaciones.

5. Congelamiento del precio del suelo ante construcción de viviendas de interés público (anuncio de proyecto) y control de precios.

6. Porcentaje obligatorio de viviendas de interés social en proyectos de construcción de viviendas privadas.

7. Operatividad del principio de progresividad en el incremento de espacios verdes públicos.

8. Sujeción de la construcción a la capacidad de los servicios públicos del sector.

9. Políticas a fin de evitar la gentrificación.

10. Impedir la mercantilización y privatización de lo público.

11. Incremento del Banco de Tierras Públicas y freno a la venta indiscriminada de suelo de la Ciudad.

12. Instrumentos de transparencia, acceso a la información, publicidad de los expedientes de obra y garantía de acceso a la justicia.

13. Impulso a la Agroecología urbana.

14. Políticas efectivas de protección del patrimonio de la Ciudad.

15. Estudios de compatibilidad socio-ambiental entre la obra a construir y las parcelas aledañas.

16. Políticas de incorporación de viviendas para alquiler social.

 

 

CONTACTO:

Observatorio del Derecho a la Ciudad:

 

Jonatan Baldiviezo:    (011) 15 3266-7008

observatorioderechoalaciudad@gmail.com

QUIEREN DEMOLER LA CASA DEL OBISPO PODESTA Y DE CLELIA


QUIEREN DEMOLER LA CASA DEL OBISPO PODESTA Y DE CLELIA
 
Repudiamos el intento de destrucción de la casa de la Av. Gaona 1367, en la que vivieron los queridos Obispo Jerónimo Podestá y su esposa Clelia.
Después de muchos años de lucha en la defensa de la casa más antigua de Caballito, en la que vivieron Clelia y Jeronimo, luchadores por los Derechos Humanos, construida en 1864, hoy intiman a Clelia (hija) a desalojarla en pocos días violando la Ley del Congreso Nacional de 2014.
Solicitamos el acompañamiento de todos en la defensa de la misma que es patrimonio cultural e histórico de nuestro pueblo.
Muchas gracias!



   SOS Caballito:       soscaballito@gmail.com
   Visite nuestro blog: www.sos-caballito.blogsp ot.com
   Visite nuestro sitio: www.soscaballito.com.ar



sábado, 29 de abril de 2017


BA Elige: Otro round entre el Gobierno de la Ciudad y las Comunas 


En los primeros días del mes de abril el gobierno porteño presentó el programa BA Elige. El mismo se trata de una herramienta virtual a partir de la cual los vecinos de la ciudad de Buenos Aires podrían hacer propuestas de obras, como también "apoyar" (votar) propuestas de otros. Dicha plataforma sería acompañada por la asignación de un presupuesto de 500 millones de pesos, parte de la partida destinada a inversión de la Ciudad del 2018, a dividirse entre las 15 Comunas que existen hoy en la Ciudad de Buenos Aires.

Desde varias Juntas Comunales y Consejos Consultivos han salido a criticar fuertemente este programa, denunciando que viola la Ley de Comunas. Entre las tareas específicas de las Comunas se encuentra "la evaluación de demandas y necesidades sociales, la participación en la formulación o ejecución de programas", por lo que acusan que "la política "participativa" del larretismo obstruye y debilita al desarrollo de las comunas".

comunasEn este sentido, Pablo Cesaroni, referente del Consejo Consultivo de la Comuna 5, afirmó: "Estamos de acuerdo con la participación de los vecinos, pero no de esta forma. La participación y las consultas no deben hacerse desde el gobierno central porque la Ley de Comunas está vigente, y justamente esto va en contra de lo que fija la ley, que es la participación a partir de los consejos consultivos comunales".

Además, señaló que el programa incluso "interfiere con las competencias exclusivas que hay en la Comuna, por ejemplo, se plantea que el presupuesto del programa se puede destinar al arreglo de los espacios verdes, y esa es una competencia exclusiva de las Comunas".

A menos de dos semanas de lanzado el proyecto, las comunas asestaron el primer revés, cuando una reunión en el barrio de Parque Chas convocada por Participación Ciudadana tuvo que ser suspendida a los diez minutos por el fuerte reclamo de los vecinos que pedían que se cumpla la Ley de Comunas.

Sin embargo, BA Elige ya cuenta con una agenda programada: a partir de mayo cada una de las propuestas deberá juntar apoyos; en junio y julio el Gobierno de la Ciudad evaluará la factibilidad de los proyectos más votados; y en agosto se pasaría a la votación final.

Frente a este proyecto, distintas organizaciones sociales, barriales organizadas en los consejos consultivos piden que "ese dinero se mande a las comunas, y que se cumpla lo que se denomina jurisdicción presupuestaria, es decir que fije un presupuesto anual para cada una de las comunas, y que sea en el ámbito de los Consejos Consultivos donde se fijen las prioridades".


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Por Estación Sur-CABA
El gobierno de la ciudad planea construir un viaducto sobre el espacio donde funciona actualmente la emisora y una asamblea barrial, borrándolos del mapa.
Ver nota completa »
 
 
Asamblea J. B. Justo y Corrientes
Local: Av. Corrientes 6114 (entre Dorrego y la vía) Capital Federal
 
FM 94.1 RadioAsamblea 
Radio Comunitaria
twitter: @radioasamblea
facebook: RadioAsamblea 94.1
teléfono: 4854-7034
 
Si no desea recibir más correos de esta dirección, envíe una respuesta con el asunto "Remover"




lunes, 24 de abril de 2017

Los cuatro fantasticos. Bis.


 
Sonia Berjman: defensora de parques y estatuas



A los 71 años, Sonia Berjman sigue engrosando su legado cultural. Lleva escritos 20 libros sobre el patrimonio de la ciudad, principalmente plazas, parques y jardines. El próximo libro se referirá a la plaza Alvear, conocida como Francia, un espacio de Recoleta que ella salvó o al menos evitó que hirieran de gravedad. "En enero de 2012, volvía de vacaciones y vi la plaza vallada. Estaban haciendo excavaciones para hacer una boca del subte H. Pero es una plaza de 1897, diseñada por Carlos Thays y declarada Área de Protección Histórica. Al final, la estación se hizo del lado de la Facultad de Derecho", dice la mujer que es doctora en Historia del Arte y en Filosofía y Letras. Por esa acción que frenó la obra, la Ciudad la demandó y le reclama $ 23 millones de pesos.

La falta de políticas claras respecto de la conservación del patrimonio la empujó desde joven, a los 30 años, a conjugar su trabajo de historiadora con un rol parecido al de una activista. Casi nunca fueron suficiente argumento los documentos que acreditaban el valor histórico, paisajístico o simbólico de un lugar. "La primera pelea fue a principio de los 80, para preservar el Abasto, una de las dos obras, junto con los silos de Bunge y Born, que estudiaban las universidades más prestigiosas del mundo. Escribí artículos, me junté con funcionarios; hice lo que pude. Pero ahora hay un shopping".

Sonia, que acaba de grabar un especial para la CNN sobre su trabajo, cuenta victorias y derrotas. Una de sus luchas se desenvolvió durante un congreso de arquitectura. "Un arquitecto tenía un proyecto para tirar abajo la sucursal de Sucre y Cabildo del Banco Provincia y hacer un edificio nuevo. Expuse que era una construcción emblemática de la arquitectura bancaria del siglo XX, un hito para Belgrano. Y le pregunté delante de todos por qué quería gastar energía en tirar abajo una obra para hacer una peor. El histórico banco sigue en pie".

Osvaldo G. Echevarría: por los bosques de Palermo



Hace tres décadas, Osvaldo Guerrica Echevarría salía a correr por los bosques de Palermo. Esa relación tenía con el Parque Tres de Febrero hasta 1989. Desde ese año, su vínculo con el espacio verde más grande de la ciudad se convirtió en una obsesión de la que los porteños deben estar agradecidos. "Me involucré con el parque porque dos vecinos empezaron a juntar firmas para evitar que los autos estacionaran sobre el pasto. Así nació la Asociación Amigos del Lago de Palermo. Al año siguiente, en 1990, evitamos con 11.000 vecinos y un abrazo al lago que el entonces intendente Carlos Grosso privatizara 60 hectáreas que iban de Dorrego a La Pampa", cuenta este arquitecto de 73 años que vive en Palermo.

El plan de Grosso iba a permitir que se organizaran exhibiciones de lanchas en el lago Regatas y que se construyera un hotel y un shopping. Los reclamos formales para conservar el parque nunca se detuvieron desde ese año.

Entre 1995 y 2014 y por gestión vecinal, distintos fallos judiciales o resoluciones administrativas permitieron que se recuperarán 11 hectáreas que utilizaban irregularmente varios clubes y comercios. La asociación tiene 1000 socios, de los cuales 15 conforman la comisión directiva que preside Osvaldo. "Uno de los principales atropellos a este lugar declarado Área de Protección Histórica es el paseo gastronómico que hay debajo de las vías, en donde era el viejo Paseo de la Infanta. Según el código, no puede haber comercios ahí, pero hay uno en cada puente", apunta.

Dos defensas del patrimonio ocupan a la ONG hoy: que se derogue la ley de la ciudad que habilita la posibilidad de instalar bares en espacios verdes y que se frene y revise la construcción de un nuevo acceso al Jardín Botánico, que es parte del parque. "Por las obras del Botánico se logró que se frenaran e interviniera la Comisión Nacional de Monumentos", señaló Osvaldo y explicó que ese acceso no respeta el diseño elaborado por Carlos Thays en 1892.

Mario Oybin: pelea contra las torres de Caballito



El 22 de mayo de 2008, Mario Oybin pudo festejar el cumpleaños de su mujer con la seguridad de que el quincho que tiene en el fondo de su casa y donde suele reunirse la familia no iba a quedar bajo la sombra de alguna torre. Ese día, la Legislatura porteña sancionó la ley 2722, la norma con la que los vecinos de 80 manzanas de Caballito consiguieron que la nueva altura máxima para los edificios sea de 13,50 metros. Dos años antes, Mario había colgado un pasacalle sobre Cucha Cucha al 900. Decía: "Acá se intenta construir un edificio que alterará las características del barrio. Unámonos para resistir". "Y resistimos", cuenta Mario, que tiene 67 años y es vendedor de químicos. A Mario lo movilizó la desesperación que le provocó un cartel que anunciaba que justo al lado de su casa, donde ahora hay un edificio de tres plantas, iban a levantar una torre de 10 pisos.

"Empecé por eso. Pero después me encontré con que eran 60, 80 o más, las torres que se querían hacer en Caballito. Había muchísimos vecinos desesperados. Así nació SOS Caballito". Esa agrupación fue la que unificó esfuerzos y la que "le hizo erizar la piel a los funcionarios". "Hacíamos movilizaciones cada 15 días. Los diarios hablaban de «la marcha del sol» en alusión a que uno de nuestros reclamos era el temor a que las torres nos dejaran en penumbras".

Mario vive en Caballito desde 1989, cuando pudo construir su casa de dos plantas. "El patrimonio del barrio son sus árboles, sus casas de uno o dos pisos. El silencio. O el cantar de los zorzales. Eso quisimos preservar". Cuando la ley que limitaba la altura de los edificios había traído tranquilidad al barrio, una desarrolladora empezó a revelar sus planes de construir un shopping en Avellaneda y Fragata Sarmiento. Pero para hacerlo necesitan un permiso excepcional de la Legislatura, un tratamiento que aún no logró consensos tras cinco intentos.

María Usandivaras: detrás de los edificios históricos



En la computadora que María Carmen Usandivaras tiene en su departamento de Recoleta guarda infinidad de carpetas con nombres de edificios de la ciudad. En cada carpeta hay fotos, textos en los que un especialista detalla el valor arquitectónico, histórico o simbólico de la propiedad y, por lo general, un archivo Word que ella redacta y que en muchos casos significó la supervivencia del sitio. "¿Cuántos amparos presenté en la Justicia? Te juró que no lo sé. Pero te puedo decir que le dedico cuatro horas por día a seguir expedientes, revisar presentaciones y armar escritos", cuenta María Carmen, que es abogada, tiene más 60 años y es la presidenta de Basta de Demoler, una ONG creada en 2008 por vecinos que empezaron a ocuparse de una lucha por preservar edificios históricos.

El grupo, del que participan unas 30 personas, dio por lo menos 50 peleas por mantener en pie casas, conventos, calles de empedrado, cines y hasta comercios. "Mi primer amparo fue por un petit hotel de Callao 924. Lo iban a demoler por completo pero conseguimos que preservaran al menos un salón", recuerda María Carmen, que es viuda de un diplomático y tiene dos hijos.

"Viví en Japón. Ahí noté cómo preservan edificios históricos y cómo hacen un culto a su historia". Aunque le cuesta poner un logro por sobre otro, María Carmen enumera las luchas que más satisfacción le dieron: "Logramos preservar los adoquines de la calle Defensa, evitar la demolición del Teatro del Picadero, frenar la construcción de una torre dentro del convento Las Victorias y proteger el colegio La Salle".

El último gran logro de la ONG fue en octubre del año pasado, cuando el Superior Tribunal de Justicia porteño resolvió rechazar las quejas interpuestas por el gobierno de la ciudad y un inversora y de esa forma dejó firme el freno judicial a la construcción de una torre en el terreno lindero al monasterio de Santa Catalina de Siena, en Viamonte y San Martín.


Guardianes de la ciudad: la lucha de vecinos que cuidan el patrimonio urbano


Distintas organizaciones barriales le marcan el territorio al avance del Estado y de los privados sobre parques, plazas y espacios compartidos; en muchos casos, lograron frenar costosos proyectos que se habían puesto en marcha

Suena ilógico pensar en una exhibición de lanchas en el lago Regatas de los bosques de Palermo. Sería raro caminar por Defensa sin las irregularidades del adoquinado. Y la plaza Alvear, a la que muchos llaman Francia, no tendría la misma impronta si a la altura de la barranca emergieran personas por una boca de subte. Los tres proyectos existieron, pero no prosperaron. No faltó presupuesto, sino que se interpusieron vecinos. Sin ellos, Buenos Aires sería distinta. Si no fuera por esos miles de vecinos que en las últimas décadas se comportaron como guardianes del patrimonio y pelearon contra intereses particulares y del propio Estado, tal vez habría menos plazas, teatros, comercios y edificios emblemáticos.

Muchos vecinos suelen ocupar ese rol cuando lo que está amenazado es un inmueble del barrio donde viven. Por eso hay grupos que emergen, luchan y luego de ganado -o perdido- ese reclamo regresan a cierta quietud. Sin embargo, existen redes que nuclean a los activos. "Queremos buenos aires" reúne a 80 organizaciones. Hay grupos de Palermo, Parque Chacabuco, Caballito, Agronomía, Colegiales, Coghlan, Belgrano, La Boca, Barrancas, Flores y Boedo. "La defensa ciudadana del patrimonio se da en muchas ciudades del mundo donde la presión del mercado inmobiliario es fuerte. El Estado debe equilibrar la disputa entre la renovación de una ciudad y la protección de su patrimonio. Pero las leyes locales que promueven la conservación son poco eficientes. Así se explica el protagonismo de los vecinos", consideró Jonatan Baldiviezo, presidente del Observatorio del Derecho a la Ciudad, institución que promueve los derechos de los porteños en los procesos de "transformación de la ciudad".

La defensa que inician los vecinos es difícil de clasificar, pero suele tener cierto recorrido común. Comienzan juntando firmas, como en Caballito, en la previa a lograr que la Legislatura frenara la construcción de torres. Convocan a los medios y hacen publicaciones en redes sociales, como ocurrió recientemente con la puesta a la venta la sede de Hebraica, en Once. Hay quienes promueven abrazos simbólicos, como en 1990 se hizo con el lago Regatas, u organizan actos que llaman la atención, como la simulación de un velorio, movida que se hizo frente al petit hotel de Callao 924, que finalmente no pudo ser salvado.

Cuando la respuesta de las autoridades no es la que buscaban, algunos bajan los brazos y otros deciden asociarse. Así surgieron asambleas, como las de Parque Chacabuco y Parque Patricios, o las ONG, como Basta de Demoler, Amigos del Lago de Palermo y SOS Caballito. Estas últimas, con el paraguas de una asociación, propician recursos judiciales para trabar el avance de los proyectos que amenazan el patrimonio.

Según la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, al patrimonio lo conforman los bienes que "poseen valor histórico, arquitectónico, ambiental, cultural o simbólico y que hacen a la identidad y memoria de una ciudad". La Defensoría es uno de los sitios a los que los vecinos recurren en busca de un dictamen que obligue a las autoridades a revisar el proyecto que podría implicar la modificación o demolición de un sitio público o privado. En 2016, fueron alrededor de 50 los reclamos presentados en sus oficinas. "Se incrementaron en un 50% respecto de 2015", detallaron en la Defensoría. "Hemos tenido presencia en casos como el de Casa Millán (fue demolida), en el que logramos resarcir al barrio con la construcción de un centro cultural. También fuimos mediadores en las obras del Parque Lezama", ejemplificó el defensor Alejandro Amor.

El sustento legal en que se basan los vecinos para promover sus cruzadas es variado. La ley 1227 establece un resguardo "para la investigación, preservación, salvaguarda, protección, restauración, promoción, acrecentamiento y transmisión a las futuras generaciones del patrimonio cultural". Bajo esa ley, el gobierno porteño registró 83 bienes, que se suman a los 358 declarados Monumento Histórico Nacional. Entre ambas figuras, se resguardan plazas, edificios públicos, teatros, monumentos, casas, iglesias y jardines.

La falta de voz por parte de los vecinos en torno a qué inmuebles tienen valor patrimonial abona los reclamos espontáneos, las campañas ciudadanas y en los medios. Y sobre todo, redunda en una gran cantidad de juicios. Sobre la legislación que reglamenta los procesos de protección, el legislador Emilio Raposo Varela, presidente de la Comisión Especial de Patrimonio Arquitectónico, opinó que "corresponde ser revisada" por "el alto nivel de conflictividad existente con la intervención del poder judicial".

Efectivamente, desde la Procuración General de la Ciudad, advierten sobre esa litigiosidad y remarcan en un informe al que accedió LA NACION que los juicios de amparo iniciados están vinculados a la preservación "de calles de adoquines, bares notables, obras catalogadas e inmuebles cuya registración de planos tuvo lugar con anterioridad al año 1941". Y dan cuenta, como ejemplos, de siete causas que buscaron preservar Villa Roccatagliata, en Belgrano; la confitería Richmond; el edificio de la Embajada de Chile; el Corralón de Floresta; una casa de 1894 en Gaona 134; y el adoquinado del barrio Santa Rita y el Casco Histórico.





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