viernes, 12 de febrero de 2010
El Código que se cae de viejo
Por Sergio Kiernan
Uno de los problemas de la vida argentina es que nunca queda en claro dónde termina la estupidez y dónde comienza la mala fe. Los paranoides, firmes creyentes en la causalidad de todo, sienten que no hay funcionario que no dé puntada sin hilo. Ni la experiencia de verlos de cerca, en su estupenda incompetencia, conmueve la fe del paranoide en la corruptela constante y coherente. Y tienen un argumento muy fuerte para taparles la boca a quienes creen que la estupidez es, nomás, la fuerza más poderosa en este Universo: los funcionarios suelen equivocarse para el lado que le resulte más rentable a alguien.
El defensor adjunto de la Ciudad, Gerardo Gómez Coronado, dedicado a temas de calidad de vida e interesadísimo en el patrimonio edificado, acaba de descubrir un caso ejemplar de estupidez sospechosa.
Desde que la ombudsman porteña Alicia Pierini tuvo la estupenda idea de crear esta defensoría adjunta, su organismo se está transformando en una muy útil herramienta para que los vecinos de la Ciudad reclamen y, sobre todo, quiebre el lúgubre secreto que parece cubrir los actos de gobierno del Ministerio de Desarrollo Urbano.
Fueron justamente los vecinos los que le señalaron a Gómez Coronado una aparente torpeza sumamente lucrativa. Resulta que en Acevedo 430, Caballito, hay un edificio en venta. La inmobiliaria lo anuncia como demolible para construir en altura, dentro de la normativa R2aII. Esta sigla incomprensible
es muy conocida en Caballito, barrio que protagonizó una lucha de años contra las torres y logró que se bajaran las alturas de una amplia región. En términos del código lleno de siglas que nos rige, esto significó que esa zona pasó de R2aII a R2bII, lo que significa que no se puede construir más en altura sino apenas modificar un poquito edificios ya existentes.
Esto es urbanismo civilizado, por dos razones. Primero, porque las calles residenciales de, por ejemplo, el área entre Parque Centenario y Rivadavia, no se van a transformar en cañones oscuros como ya es, también por ejemplo, la calle Yerbal a esas alturas. Y segundo, porque al poderse agregar apenas un piso parcial y retirado, ya no es rentable el prostibulario negocio de demoler el patrimonio para reemplazarlo por un edificio de ínfima calidad, pero grandote. Esto es, mejor vida y mejores edificios.
Gómez Coronado se interesó en este extraño sapo de la inmobiliaria en cuestión, que seguía vendiendo como si no existiera la rezonificación. Lo curioso es que el cambio fue sancionado como ley 2722 en mayo de 2008, hace casi dos años, y fue publicado en el Boletín Oficial en julio de ese año. La explicación es formidable: el cambio no figura en la página web del gobierno porteño, que consultan propios y ajenos para saber dónde están parados. Esta página web tiene entre otras muchas cosas una versión digital del Código de Planeamiento Urbano de nuestra Ciudad. En su versión de papel, este Código –que no es tal sino apenas una ley gorda– consiste en dos grandes volúmenes, últimamente encuadernados como carpetas. El primero y mayor resume las leyes que rigen la construcción y destrucción de nuestro tejido urbano. El segundo son las famosas “planchetas”, un atlas de Buenos Aires repleto de colores y siglas que algún día hará las delicias de los arqueólogos.
Estas planchetas son una colección de mapas muy detallados de la Ciudad, que permite ver qué se puede hacer en cada rincón y lote. Quien sepa leer los colores y las siglas sabrá con precisión hasta dónde se puede llegar. Como se entenderá, estos tomazos no son exactamente baratos.
Tampoco se editan en cantidades masivas, porque resulta mucho más barato y práctico poner a disposición del público el Código para que sea consultado cuando hace falta. Este tipo de acceso es casi la razón de ser de Internet y no extraña que el Código y sus planchetas estén disponibles en la página del gobierno porteño.
Lo que se encontró Gómez Coronado es que, según la página oficial, nunca se cambió la zonificación de esta parte de Caballito y esto genera una situación potencialmente grave. Es que la inmobiliaria le puede mostrar al interesado la plancheta por Internet, mostrando que efectivamente Acevedo 430 puede ser demolido y reemplazado por algo feo y grandote. Pero la ley rige y fue debidamente publicada en el Boletín Oficial, con lo que Acevedo 430 no puede ser reemplazado por algo mayor, aunque sí puede ser demolido. Es fácil imaginar los juicios cruzados si alguien es tan zonzo de comprar sin consultar el Boletín Oficial: el comprador contra la inmobiliaria, la inmobiliaria contra el gobierno porteño, y combinaciones varias, de acuerdo con la picardía de los abogados.
El defensor adjunto acaba de girar su actuación 118, señalando este problema y subrayando que, “por lo general, los vecinos desconocen la existencia” del Boletín Oficial. Y se podría agregar, luego de haber buscado alguna información específica en esa publicación, que hasta los que saben que existe lo consideran una pesadilla. Por todo esto, Gómez Coronado solicita al secretario de Legal y Técnica, Pablo Clusellas, que haga actualizar rápidamente la página web, incluyendo las muchas leyes que lo modificaron en estos años.
Y son años: el Código no se reimprime desde 2007.
Pagina 12
sábado, 30 de enero de 2010
EL SÍMBOLO DEL URBANISMO

En esas colmenas humanas que son las grandes ciudades modernas se ha roto el equilibrio razonable entre la obra artificial y los elementos de vida que generosamente nos brinda la madre naturaleza. Siguiendo los más variados rumbos en sus investigaciones, los urbanistas de todo el mundo han llegado a la conclusión de que es necesario reconquistar el aire, el sol y la vegetación para el ambiente de la ciudad moderna. Las teorías y realizaciones urbanísticas más opuestas concuerdan con el objetivo final consistente en asegurar la unión intima de la ciudad con la tierra viviente, dando amplia entrada a la naturaleza entre las masas inertes de la edificación urbana.
La ciencia urbanística ha puesto plenamente en evidencia que la utilización en la ciudad de los mas maravillosos e inesperados recursos de la técnica no debe ni puede excluir el aprovechamiento intensivo de los elementos naturales. La ciudad como el árbol no puede desligarse de la tierra que lo sustenta.
Pero de este error podemos por lo menos obtener una conclusión evidente y es que cuando la edificación compacta alcanza una extensión importante se produce en la ciudad un estado de desequilibrio que afecta profundamente la regularidad de sus funciones biológicas, vale decir, que hemos confundido progreso edilicio con desarrollo anormal o deformación patológica del organismo urbano. El progreso urbano no consiste en invadir ciegamente los terrenos con la edificación sino edificar conscientemente donde corresponde después de haber asegurado la formación y conservación del espacio en que debe dominar la naturaleza. Facilitando la entrada del aire puro y del sol vivificante al interior de las viviendas y de los barrios que se crean. Permitir que las viviendas de los seres humanos se amontonen desorganizadamente, en el medio de las impurezas de un aire cargado de humo y gases deletéreos y produzcan así ambientes antihigiénicos y nocivos a la conservación y mejoramiento de la especie, significa incurrir en un anacronismo que contrasta violentamente con el grado de adelanto a que ha llegado la civilización.
Felizmente la reacción salvadora provocada por el Urbanismo en estos últimos tiempos no ha tardado en propagarse por todo el mundo. Luchando al comenzar contra la rutina y el escepticismo, los urbanistas quieren que la vida entre con el aire y el sol en todas las viviendas y que el niño se desarrolle y vigorice en ambientes propicios en contacto íntimo con los dones y esplendores de la naturaleza. Todas las concepciones del Urbanismo moderno revelan esa preocupación fundamental. Desde la composición urbana de orden monumental hasta las más modestas organizaciones del tipo ciudad-jardín expresan hoy claramente que los espacios verdes integran todas las nuevas creaciones urbanísticas y penetran hasta en sus más sutiles ramificaciones como elementos de equilibrio de la obra artificial. Los sistemas de parques forman hoy, conjuntamente con las redes de tránsito, el esqueleto arquitectónico de la ciudad moderna. La reconquista de la ciudad por la naturaleza es una ofrenda promisoria de salud y belleza para el hombre de la urbe. Las generaciones futuras podrán apreciar los resultados del esfuerzo que ha prodigado el Urbanismo en esta cruzada de regeneración de las condiciones de vida de la sociedad humana.
La Dirección de Plan de Urbanización de Buenos Aires, creyendo interpretar fielmente el sentir de todos los que se preocupan por el perfeccionamiento de las aglomeraciones humanas, ha reunido en un sencillo símbolo de comprensión universal la expresión de los elementos naturales que integran el indiscutido ideal urbanístico. Realizado este paso inicial confía en la solidaridad internacional de nuestra causa para propiciar su uso y colaborar en su divulgación. Noviembre de 1934. CARLOS M. DELLA PAOLERA Director Técnico del Plan de Urbanización.
Noviembre de 1934.
CARLOS M. DELLA PAOLERA
Director Técnico del Plan de Urbanización.
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El Simbolo del Urbanismo fue adoptado por unanimidad en el Congreso de Urbanismo de Besançon, Francia, en 1935, y posteriormente adoptado en el 1º Congreso Argentino de Urbanismo, Buenos Aires, 1935, y en el 1º Congreso de Urbanismo de Chile en 1938.
“La ciencia urbanística moderna ha puesto plenamente en evidencia que la utilización en la ciudad de los más maravillosos e inesperados recursos de la técnica no debe ni puede excluir el aprovechamiento intensivo de los elementos naturales. La ciudad como el árbol no puede desligarse de la tierra que la sustenta.”
Extracto del Manifiesto del Símbolo del Urbanismo, Noviembre de 1934,
Carlos M. della Paolera.
Catalina y los bosques de hormigón

Catalina y los bosques de hormigón
¡Vaya locura de función!
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Catalina es una niña que vive en su pueblo Valdemimbre, y como todos los días ayuda a su madre en las tareas de la huerta.
Pero un día llega a Valdemimbre "¿¡El progreso!?".
Un empresario de la construcción sin escrúpulos hará todo lo posible por destruir el bosque y construir allí una gran urbanización...
Catalina tratará de impedirlo...
Para ello visitará a diferentes autoridades, pero quienes realmente la ayudarán serán sus vecinos.
Una historia de actores y títeres dónde la participación de niñas y niños es decisiva para la resolución del conflicto.
Nota: "Catalina ylos bosques de hormigón" es también un libro prologado por Lolo Rico, Directora del programa de TVE "La Bola de Cristal", y publicado por la Editorial Cambalache, que permite descargarlo gratis desde su web (C/ Martínez Vigil, 30-bajo. Oviedo. Tel.: 985.20.22.92)
La Vereda Teatro: laveredateatro@gmail.com - 636.86.21.31 - 660.94.35.66
Vecinos al rescate del patrimonio
Movilizados para proteger edificios y monumentos, frenan demoliciones y logran cambios en la legislación
Diana Salinas Plaza
LA NACION
Una llamada, un correo electrónico, un mensaje en Facebook, un recurso de amparo. Sea por el medio que fuere, cada vez son más los vecinos porteños quienes alertan cuando algún patrimonio arquitectónico está en riesgo. Y logran salvarlo.
Se movilizan para lograr su objetivo: salvar edificios, monumentos, plazas y conjuntos barriales de alto valor histórico. Tanto es así que, en 2009, lograron que se abriera una Defensoría adjunta que recibe sus denuncias; que se sancionara una ley que modifica procedimientos legales para demoler edificios; que se frenaran demoliciones, y hasta que el gobierno porteño diera marcha atrás en los trabajos que hacía sobre algunos monumentos.
Estas iniciativas individuales muchas veces terminan dando forma a asociaciones más grandes. Ya hay más de 44 organizaciones en una red que funciona bajo el nombre de Queremos Buenos Aires.
Trabajo hormiga "¿Vieron que están vendiendo «el Castillito»? En el cartel, sólo explican las bondades del terreno como para construir", advirtió Andrea López, una vecina de Floresta. Fue ella quien observó el cartel de "Se vende" en "el Castillito", una espectacular casona que queda a la vuelta de su casa, en Dolores 438.
"Ana nos comentó. Llamamos a la inmobiliaria haciéndonos pasar por compradores interesados. Ahí nos confirmaron que una vez adquirido el inmueble se podía hacer cualquier cosa, incluso demolerlo", comentó Gabriel de Bela, uno de los vecinos que, junto con la asociación Salvar Floresta, inició el trabajo hormiga. Según contaron a LA NACION, consultaron en el Ministerio de Planeamiento Urbano si el inmueble tenía algún tipo de protección que evitara, por sus características arquitectónicas, ser demolido. Ante la negativa, iniciaron la movida para lograrlo. Esto incluyó recolección de firmas, reuniones, consultas a expertos, solicitudes de la protección necesaria, que se llama "catalogación", y diálogos constantes con la inmobiliaria, que generosamente aceptó la inquietud vecinal: cambiaron el aviso y expusieron las características de la propiedad, advirtiendo que se trataba de una casona en proceso de catalogación.
Otro caso es el de las escalinatas del cementerio de la Recoleta. Un vecino del barrio, integrante de la organización Basta de Demoler, paseaba un domingo por la zona y observó que parte de las escalinatas de la entrada de honor habían sido destruidas.
A través de denuncias a la Defensoría del Pueblo y correos electrónicos de protesta a arquitectos y vecinos, se detuvo la obra del gobierno de la ciudad que estaba construyendo allí rampas. Según argumentaron los vecinos, se podían construir en otros accesos, sin tener que demoler el valiosísimo mármol de Carrara de las escalinatas, construidas por Juan Antonio Buschiazzo en 1881.
En la mayoría de los casos, los vecinos acuden a la Defensoría del Pueblo. Pero cuando la demolición es inminente, presentan recursos de amparo y a veces ellos mismos inician el proceso de catalogación, que implica un prolongado trabajo.
"En Buenos Aires, la protección patrimonial pasó de ser un asunto profesional a una militancia de miles de vecinos", dijo Gerardo Gómez Coronado, defensor adjunto encargado de proteger la preservación arquitectónica, cargo inaugurado en mayo de 2009.
"Este cambio en la mirada de la protección trajo aparejado que se hayan logrado salvar innumerables edificaciones que corrían riesgo ante el mercado inmobiliario. En total, recibimos mensualmente un promedio de 15 a 20 denuncias de los vecinos. Y entre julio y diciembre, recibimos 100 consultas", detalló Gómez Coronado. "La participación vecinal hizo que en cada cuadra tuviéramos «inspectores», lo que trajo de la mano una especie de control."
"Todos los que estamos en defensa del patrimonio lo hacemos por pura vocación. Sentimos pasión por el lugar donde vivimos", expresó Patricia Barral, una de las vecinas de San Telmo que lideró la preservación de los adoquines en la calle Defensa, cuando una obra pública del gobierno de la ciudad intentó transformar el diseño de la histórica calle.
Producto de la acción vecinal, en 2009 se logró la protección de la casa del Virrey Liniers; la preservación del adoquinado de la calle Defensa, entre Independencia y Chile, en San Telmo; la preservación del conjunto barrial de Barracas; la conservación del estilo de la plaza Colombia.
La movida generalmente termina en la conformación de agrupaciones que ad honórem se dedican a recibir y gestionar los pedidos individuales o barriales. Así nació Basta de Demoler, Proteger Barracas, SOS Caballito, Palermo Despierta, la Asociación Amigos del Lago de Palermo y Salvar a Floresta, entre otros.
Respuesta en la Legislatura porteña Uno de los triunfos de la movilización vecinal fue, el año pasado, la sanción de la ley 3056, que amplió una norma vigente y determinó que todo edificio construido antes de 1940, en toda la ciudad de Buenos Aires, debe ser evaluado en sus características arquitectónicas y patrimoniales si se quiere demoler. Antes, eso sólo ocurría con los edificios ubicados en las áreas de protección histórica, en las que los inmuebles no pueden ser modificados. Pero en el resto de la ciudad, las viviendas de valor eran constantes víctimas del mercado inmobiliario. Los trámites de catalogación podían demorar hasta tres años.
jueves, 21 de enero de 2010
Buenos Aires, la ciudad que recalienta

Los expertos lo adjudican al fenómeno “isla de calor”, provocado por la escasa planificación urbana. Advierten que la ciudad se “tropicalizó” por la descontrolada construcción de edificios. El asfalto de las calles tiene cinco grados más que el de las zonas rurales.
Claudio Mardones
19.01.2010
Al horno. Donde antes había espacios abiertos, ahora hay edificios. Eso tiene consecuencias en el clima porteño. Aun para los que aman el sol.
Si la ciudad de Buenos Aires no regula y controla el incremento de sus edificaciones, su futuro será muy parecido al de un horno ardiente durante cada verano y por el resto de su existencia. La conclusión es compartida por la mayoría de expertos en clima que consultó la Agencia de Protección Ambiental del gobierno porteño para definir el primer plan de acción de la ciudad frente al cambio climático para 2030.
El documento fue presentado hace menos de un mes en la ciudad dinamarquesa de Copenhague, última sede global sobre el calentamiento de la tierra. Allí, el jefe de Gobierno Mauricio Macri entregó un texto que advierte que la versión porteña del efecto “isla de calor”, que azota a todas las grandes moles de cemento del mundo, genera temperaturas dentro de los barrios porteños que superan en 3,5 grados a sus alrededores, es decir, una temperatura diaria mucho más alta que la que se experimenta fuera de la avenida General Paz.
En el caso del asfalto, las mediciones superan en cinco grados la media anual de las zonas rurales, como si las calles y avenidas porteñas fueran un superconductor de calor que recorre toda la Capital y que concentra temperaturas cada vez más insoportables para los porteños.
Los dos datos que pasaron inadvertidos para la prensa, configuran, para expertos y funcionarios, el anticipo de lo que vendrá, es decir, una ciudad cada vez más caliente por no haber desarrollado a tiempo estrategias y mecanismos para enfrentar el viejo fenómeno descubierto en 1958 por el climatólogo inglés Gordon Manley, quien acuñó la expresión “isla de calor urbana” luego de relacionar la reducción de las nevadas, dentro de las ciudades inglesas, con el aumento de sus temperaturas internas. Los termómetros de la posguerra mostraron una tendencia que ha empeorado con el correr de los años: en verano las grandes ciudades encierran mucho calor y demoran días en liberarlo.
Medio siglo después, el modelo de isla de calor ya es un ejemplo ineludible sobre el funcionamiento del calentamiento climático en todo el planeta. El fenómeno está determinado por grandes cambios en el paisaje urbano. Donde antes había vegetación y espacios abiertos, ahora hay miles de edificios, calles e infraestructura urbana, tres elementos que cambiaron la tierra permeable de antaño por el asfalto y el cemento, dos hiperconductores de calor.
En el caso porteño, la isla de calor tiene un ciclo bien definido y ya no abarca a una sola zona, sino que se extiende a sus 203 kilómetros cuadrados. “Si no fuera por las brisas de la tarde que vienen del Río de La Plata, la ciudad estaría mucho más caliente”, analiza Osvaldo Canziani, doctor en Meteorología, investigador del Conicet y copresidente del grupo II del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) que ganó el Premio Nobel de la Paz en 2007.
Para este vecino porteño, la isla de calor ha cambiado y su temperatura aumentó. “En los 80 habíamos detectado que la isla térmica estaba en el barrio de Devoto, pero ahora todo ha cambiado”, advierte el experto. “En esos momentos, cambió la distribución inmobiliaria y desde entonces descubrimos que Buenos Aires se tropicalizó, es decir que tiene temperaturas mucho más elevadas y lluvias mucho más fuertes que en el pasado. De hecho, gracias a los edificios, la ciudad no sólo tiene más temperatura, sino que registra más lluvias que las que tiene La Plata y sólo por los edificios”, reveló.
Raúl Estrada Oyuela descubrió lo mismo. Como presidente de la Academia de Ciencias del Ambiente y diplomático especializado en negociaciones ambientales descubrió, junto a un equipo de arquitectos, que las paredes porteñas duplican la capacidad de concentrar calor que cualquier ladrillo refractario, preparado para evitar el calor.
Para Canziani, semejante mole de cemento promete más calor en el futuro y en cada verano. “Todavía no ha superado los 42,3º que registró en 1956, pero el fenómeno se agudizará en los próximos años gracias a la proliferación de edificios. De hecho, el otoño y la primavera no son más que dos extensiones del verano porteño”. Por lo pronto, las estrategias para evitar semejante proceso son un rosario de buenas intenciones.
¿Edificios con techos verdes?
Para los porteños que no se fueron de vacaciones, la isla de calor se trata de un duro calvario horneado por miles de edificios, por los 29 millones de metros cuadrados de asfalto que tienen sus avenidas y por un complejo sistema de transporte motorizado y subterráneo que multiplica el calor sin pausa.
Para la Agencia de Protección Ambiental porteña, es vital cambiar los tipos de construcción. En ese sentido la comuna analiza duplicar el arbolado, promover cubiertas verdes en edificios, experimentar techos y asfaltos fríos y reformar los códigos de Edificación y de Planeamiento Ambiental. El primero data de 1947 y el otro fue redactado en 1977.
Martes 19 de enero
Año I | Edición Nº681
Critica Digital
viernes, 15 de enero de 2010
Dicen que la Ciudad puede seguir creciendo, pero sin tantos edificios

La polémica por la construcciónPor: Nora Sánchez
Buenos Aires tiene mucho potencial, pero los expertos afirman que para desarrollarse no necesita crecer en altura. El debate se generó a partir de un relevamiento parcela por parcela del Ministerio de Desarrollo Urbano, publicado por Clarín el 3 de enero, que reveló que sólo el 23,4% de las 296.533 edificaciones de viviendas y oficinas tienen más de tres pisos. Los especialistas dicen que sería aconsejable aumentar la densidad de población de la Ciudad en las áreas donde se concentran los servicios y los empleos. Pero advierten que densidad no equivale a altura. En cambio, proponen recuperar edificios ya existentes o edificar pocos pisos, pero hasta el fondo de manzana.
"Es recomendable que algunos sectores de la Ciudad, los mejor conectados y comunicados, se densifiquen con el fin de concentrar vivienda y trabajo con servicios -sostiene el presidente de la Sociedad Central de Arquitectos, Daniel Silberfaden-. Hay que permitir que haya una ciudad dentro de otra y que convivan diferentes densidades, velocidades y usos, entremezclados y relacionados a través del espacio público. Hace falta repensar la Ciudad, pero cualquier plan debe reconocer la existencia de la Ciudad real, con sus fortalezas y debilidades. Y debe ser discutido de lo general a lo particular, desde los vecinos hasta los expertos, con consensos en pirámide de abajo hacia arriba".
"La Ciudad debería ofrecer zonas de mayor y de menor densidad -dice el urbanista Alberto Varas-. El problema es cómo se distribuye la relación entre edificios altos y bajos, porque el Código de Planeamiento vigente es genérico y no considera al entorno. Buenos Aires se presta para mantener bajas las áreas ya consolidadas, como Devoto o Parque Chas. Otras zonas, como Villa Crespo o Colegiales, pueden crecer con relativa baja altura, con edificios de tres o cuatro plantas. Porque densidad no es sinónimo de altura: un tejido compacto de construcciones de cuatro pisos da mucha densidad. También hay áreas sin desarrollar, como los bordes del Sur y el Oeste con la General Paz, donde se podrían hacer viviendas. Porque sería más conveniente que los que trabajan en Capital, vivan en Capital, para disminuir los costos de infraestructura y los traslados".
"En esta discusión tenemos que participar los vecinos, porque somos los primeros afectados y hasta ahora no fuimos tenidos en cuenta -reclama Santiago Pusso, de Basta de Demoler-. En los debates de urbanismo, siempre se privilegia la teoría pero no se tienen en cuenta las consecuencias para la gente. Hay zonas que por densificarse se han tornado incómodas de vivir, por eso muchas personas ser fueron a barrios del conurbano".
Margarita Charrière, ex subsecretaria de Planeamiento de la Ciudad y pro-secretaria del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo, también aboga por aumentar la cantidad de habitantes en áreas centrales. Pero advierte: "No necesitamos torres para aumentar la densidad habitacional. Hay modelos de ocupación del lote hasta el fondo de manzana, con patios y alturas bajas, con los que se consigue la misma densidad. Además, hace falta una ley de recuperación de edificios, para rehabilitar construcciones en desuso que fueron levantadas antes de que existiera el Código de Planeamiento y hoy están fuera de norma. Se trata de edificios vacíos que se podrían adaptar a usos actuales, lo que ayudaría a preservar la imagen de los barrios".
El arquitecto Fernando Diez, especialista en Desarrollo Urbano, observa: "Los edificios altos están desparramados en la ciudad y eso es un problema, porque se produce la segmentación del tejido, algo perjudicial tanto para las construcciones altas como para las bajas. La ciudad es heterogénea y hay que buscar una solución para cada área. Hay lugares donde está permitido levantar edificios y tiene sentido hacerlos. Y sitios donde ahora se permiten pero convendría prohibirlos. Los constructores compran terrenos donde ya existen los derechos de construir en altura, lo que pasa es que esos derechos no habían sido ejercidos antes. Entonces, para poder decidir estas cuestiones y cambiar la norma en función de la conveniencia urbanística, y no de los intereses particulares, hay que crear una neutralidad económica".
Según Diez, hay que crear un mercado de derechos de construcción. De esta forma, los dueños de propiedades en lugares donde se prohíba construir en altura podrían venderle los derechos de construcción perdidos a los dueños de las parcelas donde la norma empiece a permitir la construcción hacia arriba. Para ejercer el derecho a construir en altura, estos últimos estarían obligados a comprárselo a los primeros. Así se evitarían demandas al Estado por los cambios en la regulación.
"Más allá de la discusión sobre si densificar o no, hay que analizar cada área y buscar alternativas que mejoren la calidad de vida -dice Pusso-. Nuestra postura no es no a las torres, sino que hay que planificar la ciudad y preservar la identidad de los barrios".
http://www.clarin.com/diario/2010/01/14/laciudad/h-02119445.htm
lunes, 4 de enero de 2010
Antigua entrevista radial a SoS Caballito
Programa 55 | Barone y Victor Hugo - S.O.S Caballito
Bloque 1:
Arrancamos leyendo el post Los Alcahuetes Silenciosos del blog Bolazos de los Medios, referido al "Periodismo independiente"
Conversamos con integrantes de la ONG S.O.S Caballito sobre diversos temas, básicamente la convocaotira a elección en las comunas que está siendo boicoteada por el macrismo.
http://lablogueraradial.blogspot.com
sábado, 2 de enero de 2010
Felicidades
Quienes integramos SOS CABALLITO les deseamos lo mejor para el próximo año y los felicitamos por el éxito logrado en la lucha contra la instalación de un nuevo shopping en el barrio. El emprendimiento de 156.000 mts cuadrados que la empresa IRSA intentaba concretar en la Av Avellaneda hubiera destruido la calidad de vida de los vecinos en 10 cuadras a la redonda como sucedió en Saavedra con la construcción del Dot Baires. Nuestra denuncia ante las Comisiones de la Legislatura hacia fines del 2008 instaló el tema en los medios periodisticos. Con la masiva participación en las dos movilizaciones que realizamos en el barrio, la colaboración de los legisladores que siempre apoyaron nuestro reclamo y la presencia de los vecinos en la sesión de la Legislatura del 3 de Diciembre repudiando las NORMAS ESPECIALES, hicimos caer el proyecto de IRSA. No nos engañamos, volverán a la carga pero el año que viene encontrarán una Legislatura menos propensa a dar respuesta a las "solicitudes" de la especulación inmobiliaria
Brindemos con nuestras familias por los éxitos logrados y sigamos alertas en la lucha por la defensa del lugar que elegimos para vivir.
Mario Oybin
lunes, 14 de diciembre de 2009
Vecinos y amigos:
Nos interesa tu presencia y tu opinión para poder pensar juntos el barrio y la ciudad que queremos.
viernes, 4 de diciembre de 2009
TRIUNFO PARA LOS VECINOS DE CABALLITO
Anoche, en la última sesión de la Legislatura de este año, NO SE APROBÓ la solicitud de las Norrmas Especiales solicitadas por IRSA para la construcción de un Shopping de 156.000 metros cuadrados de superficie y tres torres de casi 30 pisos. Con la presencia de mas de 40 vecinos asistimos a esta nueva victoria de los vecinos del barrio que luchamos por la calidad de vida.
Sin lugar a dudas volverán a la carga el año que viene, pero hoy festejamos, y a partir de mañana seguiremos trabajando para preservar nuestro barrio.
SOS CABALLITO
jueves, 3 de diciembre de 2009
Estudio de impacto

Estudio de impacto realizado por Rofolfo, que ya está en manos de los legisladores. Lo que no podrán arguir es que no conocen los efectos que va a producir en el barrio.
Sres. Legisladores de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires:
ES NECESARIO UN ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL ANTES DE TOMAR CUALQUIER DECISIÓN SOBRE LOS TERRENOS DE LA PLAYA DE CARGAS DE CABALLITO
Los vecinos de Caballito hemos recibido variada información sobre que en la próxima reunión de la Legislatura se intentará otorgar a la empresa IRSA SA una normativa que DUPLICA lo solicitado por esta constructora para construir un shopping en terrenos de la ex Playa de cargas de Caballito, Av. Avellaneda desde el 1500 al 1700.
Frente a lo solicitado por la empresa, de por sí una modificación a la norma vigente, de una autorización para construir hasta 20 m de altura, "REPRESENTANTES " de los vecinos, en lugar de rechazar el grosero pedido, aprobarían un proyecto con "NORMAS ESPECIALES" autorizando una altura máxima de 38 m que hasta podrían incluir la construcción de torres para viviendas.
Ante esta situación, es necesario afirmar que, por la importancia de la decisión a tomar, no puede llegarse a la misma sin considerar todos los recaudos necesarios y entonces reclamamos que antes de dar cualquier definición sobre los terrenos de la playa de cargas de Caballito se realice un amplio y serio estudio de impacto ambiental.
Esta solicitud obedece a las implicancias que tendría sobre el barrio y la misma ciudad el desarrollo de un proyecto como el que se considera para la Playa de Cargas de Caballito.
El medio ambiente puede definirse como el entorno de un lugar en particular y su influencia en la vida de las personas que lo habitan e incluye a los elementos naturales y culturales. Estos últimos, los elementos culturales, por su característica de ser producidos por la actividad del hombre son los que producen impacto sobre el medio ambiente pre existente. Estos impactos pueden ser de carácter mínimo y momentáneo hasta enormes y permanentes.
Para ir acercando el lente, también podemos definir como Ambiente Urbano al conjunto de factores bio-físico-químicos (o naturales), construidos, económicos, sociales, culturales, que influyen sobre un determinado sistema – objeto (humano o no) y que a su vez son influidos por él.
La legislación en Argentina sobre medio ambiente está contemplada por la Constitución Nacional (Art. 41 y 43) y otras leyes específicas (General del Ambiente, de Calidad del Aire, de disposición de residuos, de protección de las corrientes de agua, protección de monumentos históricos, etc.) y por la mayoría de los cuerpos legales provinciales.
En la CABA, la Constitución lo sostiene y a partir de ella se dictaron leyes como la de preservación del recurso aire, prevención y control de contaminación atmosférica, control de la contaminación acústica, gestión integral de residuos sólidos urbanos, derecho a solicitar y recibir información sobre el estado y la gestión del ambiente y los recursos naturales, del Patrimonio Cultural, del arbolado público y otras. El Código de la Edificación y el tan meneado Código de Planeamiento Urbano también lo contemplan en su articulado.
Con precisión la Ley 123 y su reglamentación hablan de la Evaluación del Impacto Ambiental. Para esta Ley 123 de la Ciudad, Impacto Ambiental es cualquier cambio neto, positivo o negativo, que se provoca sobre el ambiente como consecuencia directa o indirecta de acciones antrópicas que puedan producir alteraciones susceptibles de afectar la salud y la calidad de vida, la capacidad productiva de los recursos naturales y los procesos ecológicos esenciales y establece que cualquier proyecto con más de 2.500 mts de superficie DEBE SER CONSIDERADO DE RELEVANTE IMPACTO y necesitará un previo estudio del mismo.
¿qué es un estudio de impacto ambiental? ¿para qué sirve?
Evaluación o Estudio de Impacto Ambiental lo que hace es evaluar los impactos que causará en el medio ambiente una actividad humana propuesta o proyectada.
También debe proponer las medidas de mitigación necesarias para evitar o atenuar ese impacto. Estas podrían ir desde fijar condiciones para la ejecución del proyecto, introducir modificaciones sobre lo propuesto, proponer alternativas y hasta la opción de descartar el proyecto.
Siempre que se habla de impacto ambiental, nos suena como referido a hechos físicos, pero deberíamos reflexionar si no lo debemos asociar también a una decisión gubernamental, a la promulgación de una ley o a la implantación de políticas, con consecuencias importantes sobre el medio ambiente.
El Estudio de Impacto Ambiental debe seguir una serie de pasos, para lo que se aplican distintas técnicas de trabajo, basadas en distintas maneras de abordar los temas o en las características particulares de cada estudio que se encare.
En general comprende:
- un examen previo para definir hasta que nivel de detalle se debe llegar en un estudio de impacto ambiental determinado.
- un estudio inicial que servirá para definir una línea de base (cómo es la situación antes del iniciarse la actividad) y para identificar los impactos posibles y dentro de ellos los que puedan considerarse como claves por su magnitud, significado o importancia.
- determinación de su alcance para que se concentre en las cuestiones clave y avance donde se hace necesaria una información más detallada.
- el estudio en sí mismo, consistente en meticulosas investigaciones para predecir y evaluar los impactos, la propuesta de medidas preventivas, protectoras y correctoras necesarias para eliminar o disminuir los efectos de la actividad en cuestión.
- suele implicar la contraposición de opciones. ¿qué otro proyecto podría plantearse?
- definición de puntos de control para exámenes a posteriori para determinar hasta que punto sus predicciones resultaron ciertas, si se cumplen las sugerencias para mitigación y cuales podrían ser las correcciones necesarias.
Todo esto debería servir para la toma decisiones por parte de los encargados del proyecto y ejecución de la actividad analizada. Lo malo es que generalmente se toman las decisiones antes, después, para cumplir la ley se hacen los estudios y se fuerzan decisiones no tanto para mejorar si no para no salirse de lo decidido en el inicio.
Por esta razón entendemos que el en caso como el los terrenos de la ex playa de cargas de Caballito, debe hacerse un estudio de impacto ambiental antes de tomar decisiones de orden político y no dejarlo librado a un análisis posterior, bajo la responsabilidad de la empresa interesada en construir y que, como se ha demostrado en ocasiones anteriores, sólo aplicará sobre ese proyecto, sin involucrar al entorno y seguramente se ocupará de mostrar los beneficios y no los problemas que podrían sobrevenir. Y eso si es que se hace, por que suele ser obviado, como pasó en el vergonzoso caso de las descomunales torres de Felipe Vallese y Colpayo.
En una reunión promocional sobre este proyecto desarrollada por la empresa IRSA a principios de noviembre y que contó, insólitamente, con la concurrencia de funcionarios del Poder Ejecutivo de la Ciudad, se mostró a los vecinos una serie de volúmenes de poca altura, muy bien dibujados y coloreados, para compararlos con la imagen actual de un paredón seguido de una comisaría. Si se me permite la disgresión, eso no es un estudio de impacto, ni siquiera un croquis basado en un proyecto real, pero probablemente si la empresa se encarga de analizar las consecuencias de su propuesta seguirá con su “idealización”.
Datos iniciales para una línea de base
En esta solicitud creemos importante proponer algunos datos que deberían atenderse al conformar la línea de base del estudio, por ejemplo:
Situación habitacional: en Caballito viven mas de 30.000 hab/km2 (185.000 habitantes / superficie del barrio 6 km2). En el barrio, el mayor porcentaje de viviendas responde al tipo “departamentos” con un 84,1% del total.
¿qué impacto produciría la habilitación de más torres de viviendas en la zona?
Si el proyecto considera la construcción de tres torres de cerca de 30 pisos cada una, significan, suponiendo 4 departamentos por piso y cuatro personas por departamento, casi 1500 personas más en un solo grupo de edificios.
Uso del suelo. El barrio tiene un predominante uso residencial, con densidad poblacional alta y media. Hay casas, edificios en altura y torres. La fisonomía del barrio, presenta casas bajas, algunas con más de una planta. Hay muchas casas antiguas, la mayoría en excelente estado de conservación, pero también otras en evidente estado de decrepitud. Se ven algunos baldíos.
El barrio se ha ido perfilando hacia el perfil de edificios más altos, pero hay muchos propietarios de casas totalmente dispuestos a conservarlas.
Las visuales en la Av. Avellaneda desde la vereda de enfrente hacia el terreno en cuestión muestran un paredón de mampostería de feo aspecto, pero coronado con altos y bellos árboles por detrás.
¿qué impacto producirá sobre la fisonomía de este sector particular del barrio con sus casas bajas, la construcción de un emprendimiento de gran escala como el propuesto?
Seguramente, un impacto negativo durante la obra por efecto de la visual alienante de la operación de construcción. Luego y en forma definitiva, las edificaciones modificarán la fisonomía del barrio y cambiarán la visual.
Calidad de vida: Se producirán efectos negativos durante la construcción sobre el entorno cercano, afectando las condiciones socio ambientales de quienes viven, trabajan o transitan habitualmente en el área, cuasados por el tránsito de camiones, inconvenientes sobre el tránsito habitual, maquinarias, movimiento de materiales, ruidos propios de la construcción, disposición de sobrantes de obra, etc.
Con el centro comercial ya en funcionamiento, las condiciones socio ambientales y la calidad de vida de quienes viven, trabajan o transitan habitualmente en el área más la de aquellos que se agreguen se verán afectadas por el incremento de público concurrente, exposición a mayores niveles sonoros, partículas y gases en suspensión, etc.
Seguridad: Las aglomeraciones de público generalmente son aprovechadas por la delincuencia para poner en práctica sus “artes”. La creación de un gran centro comercial habitualmente trae aparejado este problema (ver cass del Abasto y el reciente DOT).
¿podría pasar algo similar en la zona del centro comercial propuesto?
Como antecedente lamentable y cercano, la zona cercana a la esquina de Av. Rivadavia y Acoyte ha sido señalada por la Policia como uno de los sectores con mayor índice de delitos de arrebato y otros similares, facilitados por la enorme cantidad de gente que circula por la zona atraida por la gran cantidad de comercios (incluyendo galerias, shopping, complejo de cines).
Dinámica edilicia: de acuerdo con publicas especializadas, en 2008 se otorgaron 95 permisos para construcciones nuevas en el barrio por una superficie total de 181.675 m2, la mayoría para viviendas de categoría suntuosa.
¿qué impacto significará la incorporación de 150.000m2 más? Y la mención de 150.000m2 no es caprichosa, sino que surge de datos recibidos:
Si se asigna a esos terrenos un FOT básico de 2,5, como la Av. Avellaneda tiene 25 m de ancho, el FOT se va a 5. La parcela tiene 24.000 m2 que multiplicados por 5 dan 120.000 m2 a construir a lo que se suman las superficies deducibles que son, por lo menos, un 30% mas, es decir, 156.000 m2.
Comparando con los shoppings existentes tenemos que Alto Palermo tiene 34.000 mts cuadrados, Paseo Alcorta 56.000 y Abasto aproximadamente 70.000.
Servicios de agua, cloaca y electricidad: presentan deficiencias que se manifiesta en distintas zonas, período de tiempo y época del año. El vecindario está preocupado por la tendencia al crecimiento poblacional y las posibles dificultades en los servicios y potenciales contaminantes.
Un grupo de vecinos entregó en mano al legislador Daniel Santilli el pasado 8 de octubre, una copia de un informe que AYSA envió al Poder Ejecutivo, en el que afirma que el 80% de las redes de cloacas y aguas están obstruídas y obsoletas.
¿qué impacto puede esperarse sobre la infraestructura de servicios?
El Informe debería dar precisiones pero puede empezarse por una enumeración incompleta:
Aumento de la demanda. Energía, Agua y cloacas con efectos adversos permanentes por la mayor presión que generarán sobre el sistema
No es necesario ser un experto en urbanismo para comprender el descalabro que produciría una construcción de esta magnitud en un barrio cuyo colapso en cuanto a infraestructura es reconocido.
Áreas verdes: Caballito es el barrio con MENOR CANTIDAD DE METROS CUADRADOS DE ESPACIO VERDE POR HABITANTE de nuestra CIUDAD.
Concentrada en los parques Centenario, Rivadavia y la Plaza Irlanda, la superficie de espacio verde por habitante, apenas supera 1 m²; muy por debajo del mínimo de 10 m² por habitante, recomendado por la Organización Mundial de la Salud.
Entre los vecinos se observa descontento por la falta de espacios verdes que son sentidos como escasos y con tendencia a la pérdida.
¿Qué impacto causará una construcción como la prevista en esta ecuación ya desoladora? ¿no sería mejor pensar en proyectos más pequeños y destinados a mejorar la relación, en lugar de agregar más ocupantes sobre uno de los pocos espacios libres que quedan en el barrio?
En cualquier emprendimiento como este , hay daños previsibles que deben cuantificarse en el estudio:
Calidad del suelo: afectada y modificada en forma no recuperable, por la ejecución de la obra. Impacto no recuperable.
Agua subterránea: potencial afectación por pérdidas o derrames de combustible, lubricantes o químicos. Posible impacto negativo sobre la napa freática por las excavaciones para las fundaciones.
Impacto no recuperable.
Calidad del Aire: durante la obra, impacto negativo por las partículas de material consecuencia del tránsito de camiones y máquinas, el acarreo de áridos, la construcción en si misma y la disposición de los deshechos de obra. En la operación del centro comercial, por partículas químicas típicas de los gases de combustión de automóviles debido al incremento del tránsito. Impacto no recuperable.
Nivel sonoro: por cuestiones similares a las señaladas para la calidad del aire. Tránsito de camiones y máquinas, el acarreo de áridos, la construcción en si misma y la disposición de los deshechos de obra, luego, durante el funcionamiento del centro, habrá más ruido de automóviles debido al incremento del tránsito. Impacto no recuperable.
Comercio: Sobre las grandes avenidas (Rivadavia, Gaona, Acoyte-J.M. Moreno) se destaca una gran profusión de comercios de todo tipo en locales individuales, galerias y centros comerciales. Hay numerosos supermercados de las grandes cadenas y otros más pequeños, como los de la colectividad china. En las zonas no centrales se ven pequeños comercios de varios rubros, en una escala que podría denominarse barrial.
¿qué pasará con este comercio al instalarse un centro comercial de enormes dimensiones?
El diagnóstico de la Cámara de Comercio de Caballito (CACAB); la Cámara de la Mediana Empresa (CAME) y la Federación de Comercio e Industria de Buenos Aires (FECOBA) señala que esa implantación tendrá consecuencias terminales para el pequeño comercio del barrio, que sostiene desde hace años fuentes de trabajo y es pilar del desarrollo en la zona.
Tránsito vehicular: el tránsito vehicular es abundante, especialmente en las avenidas. En el sector específico donde se plantea hacer el shopping, la Av. Avellaneda es de alto tránsito Oeste – Este, importante vía de acceso hacia el centro de la ciudad, cuyo ancho, dos cuadras más adelante, se reduce a dimensiones de calle, convirtiéndose en un cuello de botella.
El recientemente construido puente sobre el ferrocarril colabora en liberar algo el cruce a nivel por la Av. Donato Álvarez, pero por errores en su ubicación y diseño de accesos y salidas, se ha convertido en una calle de tránsito lentísimo, que además crea embotellamientos que en las horas picos llegan a cuatro cuadras de allí, hasta Puán y Av. Alberdi y colaboran con el caos habitual de Av. Rivadavia.
Del otro lado, es notable el aumento de tránsito en la antes tranquila cuadra de Nicasio Oroño entre Aranguren y Avellaneda, que ya ha puesto en riesgo a los concurrentes a la Unión Marchigiana, club barrial que hace añares ofrece sus servicios al vecindario.
El estadio del Club Ferro Carril Oeste: el club, ícono del barrio, por tradición y servicios a la comunidad, tiene su estadio a continuación del puente mencionado. Cuando se realizan actividades, deportivas, artísticas o políticas con público multitudinario, es habitual que la Policía corte el transito por Avellaneda y lo desvíe increíblemente a las angostas calles internas, con semáforos que no prevén el paso de tantos vehículos y donde, además, el estacionamiento habitual se ve notablemente incrementado por el de los concurrentes.
¿qué pasará si a estas situaciones se suma el movimiento propio de visitantes, trabajadores y vehículos de transporte propios de un centro comercial de enormes dimensiones?
Propiedad de los terrenos: Existentes varios indicios que permiten suponer que la "venta" de tierras en 1998 a IRSA SA sobre la Av. Avellaneda, donde intentan levantar el shopping y un complejo de torres, es ILEGAL. Para poder enajenar esas tierras el ENABIF necesita la sanción de una Ley del Congreso Nacional conforme lo establece el articulo 75 inc. 5 de la Constitución Nacional ("Corresponde al Congreso... disponer el uso y la enajenación de tierras de propiedad nacional"). Esa ley JAMAS EXISTIÓ.
¿ la Legislatura aprobaría un proyecto sobre terrenos cuya titularidad no es lícita?
Si fuera cierto que la empresa compró de manera ilícita los terrenos, ¿de que no será capaz para conseguir el permiso y, más adelante, una vez que tenga permiso para construir un megaproyecto?
Para la totalidad de los terrenos de la playa de cargas de Caballito existen propuestas de los vecinos sumamente interesantes y mucho más cercanas a las realidades barriales que los intereses de la empresa IRSA y de algunos legisladores cercanos.
Sería una vergüenza que se aprobaran normas especiales para estos terrenos sin hacer un profundo analisis de las necesidades de la ciudad en general y del barrio en particular. Se trata del centro geográfico de Buenos Aires y esto debería ser suficiente como para pensar que no puede quedar sujeto a decisiones movidas por intereses particulares, sino a aquellas surgidas de la discusión y el consenso del conjunto de la comunidad.
Arq. Rodolfo Fernández